Podría intentar saltar desde donde estoy
Podría saltar intentando estar donde estoy
Tengo dos opciones: dejo o tomo
Si opto por la primera opción, intento saltar
Si opto por la segunda, salto intentando
Resolución: me dejo, me tomo
Esto que parece un juego de palabras sin sentido, una estupidez mental volcada en palabras, es muy cierto… absolutamente verdadero en este momento, en este mismo instante en el que estoy. Es tan real, casi fatídico
Y, ¿dónde estoy? Ésa es la pregunta natural que surge: estoy en el último nivel de un edificio de catorce pisos, con ambos pies levemente apoyados –en puntillas casi- sobre la cornisa de la terraza…
¿Vieron como, de repente, todo cobra sentido?
Si intento saltar desde donde estoy: caída libre. Game over.
Si salto intentando estar donde estoy: vuelvo a la terraza dando un brinco, pero para la dirección contraria –es decir, atrás-.
Dejo o tomo: dejo o (re) tomo la vida –por más extremista que suene, es así, no hay otra-. Cedo o asumo. Muero o vivo.
Resolución -tras optar por la segunda opción-: Me dejo, me tomo
Me dejo de joder, me tomo un whisky
Joder, whisky.
Pero ése ya es otro dilema

