Carla de Oyarbide
¡Vaya novedad! Si bien la noticia es que un grupo de científicos (estoy con los científicos) europeos y de los Estados Unidos llegó a comprobar que el amor produce en el cerebro de las personas (de todos nosotros) reacciones químicas semejantes a las producidas por ciertas sustancias adictivas como el alcohol y el tabaco, no es ningún descubrimiento que ese estado resultante sea de una total chochez, inconsciencia y delirio color rosa…

¡Chocolate por la noticia!

Podés leerla aquí: http://www.clarin.com/diario/2007/07/31/sociedad/s-03401.htm

Inspirándome en esta noticia hice un listado de algunos de los síntomas que indican que estás muy enamorado (léase embobado, léase encanutado y otras expresiones similares)

En un principio pensé en hacer dos listas separadas, una de las mujeres y otra de los hombres, pero luego me decidí a unificarlas y a presentar una sola –para no ser sexista-. Después de todo, creo que en el fondo no somos tan diferentes.

Sensaciones físicas:

-Sentís calores, sudoraciones y palpitaciones fuera de lo normal.

-Tus mejillas adquieren un leve tono rosado (todos piensan que es el rubor característico del enamorado, pero, ¡no!, ¡error garrafal!, es el estado que resulta luego del estímulo exacerbado de roces y enérgicas fricciones propias del arte amatorio, o sea, ¡la zona está paspada!… hay que aclarar que esta consecuencia no sólo puede localizarse en las mejillas, sino también en el resto del cuerpo, lo único que difiere es que en la cara se ve, y en otras zonas pasa más desapercibida).

-Tus manos tocan, palpan, buscan en el vacío, se mueven solas al compás de tus palpitaciones.

-Generalmente, perdés peso, ya que tu apetito se ve reducido en gran medida (¿vieron chicas?, ¿qué dietas ni ocho cuarto?! ¡hay que e-na-mo-rar-se!).

-Sentís que el cuerpo vuela…

Sensaciones o señales emocionales:

-Llorás ante la primera película de amor que se te presenta (sobre todo si sos mujer, aunque, hombres, admítanlo, ¡a ustedes también se le pianta un lagrimón a veces!!).

-Tu humor también se tiñe de rosa… andás por la vida conduciéndote como Hello Kitty o como un osito cariñoso.

Otras conductas varias alarmantes:

-Vas a calentar la comida en el microondas y en lugar de digitar el tiempo de cocción, empezás a marcar su número de teléfono.

-Te olvidás la pava con el agua para el mate en el fuego, resultado: ¡hierveee!

-Leés las noticias o un libro o lo que sea y no tenés ni idea de los que estás leyendo –está bien, siempre es mejor culpar a Cupido, ¿no?-

-Respondés o escribís e-mails que al momento de enviarlos no te acordás para quiénes eran.

-Al darte una ducha, olvidás enjuagarte el acondicionador (o lo último que te pongas en el pelo) y salís triunfante con tu cabellera un tanto pegoteada, estilo “lamida de vaca”, diría mi abuela.

-Si suena el teléfono (siempre suena en los momentos menos oportunos) mientras estás haciendo tus necesidades en el baño –las sólidas, claro-, salís como un trompo dando saltitos con los pantalones y los calzones a medio poner sin importarte si allí, cerca del teléfono, está la abuela, la vecina o el chico del delivery.

-Olvidás casi siempre alguna uña sin cortar, limar o pintar –me refiero a ellas, obvio...-

-Al despertar, por las mañanas, durante las tardes o al intentar conciliar el sueño por las noches, sólo pensás en él/ella, no hay caso: él/ella, él/ella, él/ella…

-Si en un descuido cae frente a vos alguna hoja de papel y lapicera o similar, tenés dos acciones básicas: o escribís tontamente su nombre, o dibujás corazoncitos o florcitas (sí, éste ítem es casi exclusividad de las niñas adolescentes).

-¿Apareció la foto de tu enamorado/a en el escritorio de tu PC? Mmmm, ¡es grave ya!

- Conservás en el celular todos y cada uno de sus mensajes de texto: ¡así no hay memoria que te alcance!

-¿Pusiste un cd en el equipo de música y no se escucha nada: mudo?… ¡está al revés!

-¡Uh! ¿te quedaste dormido?, ¿qué pasó, la alarma despertador no sonó?... Anoche cuando te acostaste, después de haber hablado con él/ella, ¡en lugar de poner la hora para levantarte, pusiste el horario que habías arreglado para tu próxima cita!


¡Y no intentés negarlo que con esa cara de pavo/a te vendés solito/a! Estás e-na-mo-ra-do/a.

Carla de Oyarbide
El título no es más que un pequeño homenaje al grande rosarino...

¡Y todo es culpa del LRTTM1! Uno de los desvelos mayores del ser humano (bueno, no de todos) ha sido siempre el de identificar, encontrar explicaciones y ponerle un nombre a todo… hasta a los microscópicos genes.

Este habitante, recién “descubierto”, que reside en mí, no es ni más ni menos que un peculiar gen que, según lo descubierto por un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, ha hecho que yo sea zurda.

Este descubrimiento fue publicado en la revista científica estadounidense Molecular Psychiatry y contó con la colaboración de más de 40 científicos de 20 centros de estudios de todo el mundo.

¿Cómo es esto de ser zurda? A ver: mis hemisferios cerebrales, como los de otros tantos miles o millones de congéneres, están cambiados, lo que produce una asimetría en mi cerebro -¡con razón!-: mi lado izquierdo controla las emociones y mi lado derecho todo lo relacionado con la lógica y el lenguaje, mientras que en los diestros, los supuestos normales, las funciones son, precisamente, inversas.

Ahora bien, este flamante morador al que aludí anteriormente, denominado LRTTM1 –podrían ponerles nombres más simpáticos, ¿no?- no sólo hace que uno, casi con seguridad, sea zurdo y por lo tanto tenga mayor dominio y desarrollo de la mitad izquierda de su cuerpo, sino que también nos hace proclives a padecer, nada más y nada menos, que… ¡esquizofrenia!!

¡Que lo re parió!

Así que ya sé a que se debe mi locura latente: a ése, al inquilino que es ya un deudor incobrable en mí, al ahora “nombrable”, ¡al Gen! ¡al LRTMM1! Caramba…

Y bueno, después de todo también hay quiénes sostienen que nosotros (¡obvio que acá también me incluyo!!), los zurdos, tenemos más capacidades para ciertas cosas... no sé cuáles... ¡ah! dicen que para el deporte, por ejemplo… que no es mi caso tampoco, snif, snif.


Algunos famosos zurdos: Leonardo, Miguel Angel, Rafael, Durero, Holbein, Rubens y Picasso. Bach, Beethoven, Mozart, Schumann, Rachmaninoff, Ravel, Jimmy Hendrix, Bob Dylan y Paul McCartney. Gandhi. Winston Churchill, Adolfo Hitler y Ronald Reagan. También Greta Garbo, Cary Grant, Chaplin, Fred Astaire, Ginger Rogers, Judy Garland, Marilyn Monroe y Steve McQueen. Entre los zurdos conocidos hoy en día tenemos, entre otros, a Vladimir Putin, George Bush padre, Bill Clinton, Osama bin Laden (¡Auch!!), Hugo Chávez (y… claro) y Fidel Castro (re claro). Muchos deportistas son zurdos, entre ellos, Diego Armando Maradona.

Imagen tomada de www.tecnociencia.es

Carla de Oyarbide
Como un síntoma más de la falta de seguridad en uno mismo, de la desconfianza (tanto propia como ajena), del cinismo y de la estupidez más cobarde, el espionaje virtual atrae cada vez a más adeptos.

Sí, parece que los celos más extremos (siempre enfermizos e inconducentes) de los supuestos “enamorados” y/o la persecución más obstinada de los mismos, ha llegado a niveles impensados (o soñados) sólo un par de décadas atrás.

Es que hoy en día el espionaje de aquéllos individuos que temen que sus parejas les sean infieles ha aterrizado de lleno en el mundo digital e incluye, dentro del menú ofrecido por los sabuesos virtuales, las siguientes opciones: robar las contraseñas de e-mails u otros sitios, tener acceso a las conversaciones del Messenger, averiguar las páginas visitadas u obtener directamente archivos y documentos de las sospechadas parejas.

Así lo han contando varios investigadores privados quiénes aseguraron además que en este último tiempo la demanda de este tipo de averiguaciones ha ido en notable aumento.

La verdad no sé por que se teme tanto a la infidelidad por Internet… si la deslealtad conyugal siempre ha existido y siempre existirá, con o sin el auxilio de la Gran Red… que parece pesca cada vez más víctimas infieles entre las garras cibernéticas de su trama.


¡Cuidado infieles del Siglo XXI que el gran periscopio digital también puede cernirse sobre ustedes!!

Carla de Oyarbide
Sería lo único que nos falta, je je.

Es posible que a principios del año entrante en Hungría la gente deba concurrir a las urnas para votar… para votar… para votar ¡si está de acuerdo con que se legalice la siesta!

¡Genial!

La Comisión Electoral Húngara podrá avalar esta iniciativa si el ciudadano que propuso este referéndum logra juntar las 200 mil firmas necesarias para hacer efectiva esta consulta popular.

¡Yo quiero que la siesta sea legal también en la Argentina!


Lista de otras cosas que deberían ser legalizadas:

-Mirar al cielo, cuanto menos una vez al día.

-Al saludarse, darse la mano o un beso, que sea sincero y no pura convención social.

-Mirar a los ojos al interlocutor (sea humano, can o vegetal) que se tiene enfrente.

-Tocarse (sentir al otro) más seguidamente y sin prejuicios, preconceptos ni segundas intenciones.

-Abrazar un niño todos los días.

-Ingerir chocolate entre dos a cuatro veces por semana.

-En las plazas o espacios verdes, caminar por el césped y no por los caminitos de pedregullo, ripio o canto rodado dispuestos para tal fin.

-Sentarse en el cordón de la vereda o debajo de algún árbol a contar hormigas, mariquitas (vaquitas de San Antonio) o escarabajos.

-Cambiar el colchón de la cama cada dos años y darlo vuelta periódicamente para evitar los incómodos hoyos que suelen producirse en su extensión.

-Ventilar con regularidad los aposentos y demás dependencias.

-Que las puertas de los sanitarios públicos (baños, toillettes o retretes) tengan una altura tal que cubran toda la longitud de un cuerpo promedio (al menos, 180 centímetros).

-Levantar las heces de las mascotas cada vez que se da la cotidiana vuelta al perro.

-Dinamitar todo Cyber que no posea sus máquinas en buen estado y actualizadas.

… Y se me ocurren un millón de estupideces (y no tanto) más que mejor dejo para una próxima entrega…

Carla de Oyarbide
El mate tiene historia, sí, pero más que su historia, tiene miles de historias, historias anexas como miles de satélites a su alrededor, algunos gravitando en soledad, otros superpuestos, pero todos entrelazados de forma tal que conforman un solo cuerpo inmenso (aunque intrínsecamente heterogéneo): su Historia –con mayúscula-.

Porque la verdadera historia de algo no lo compone sólo su origen, su desarrollo y, en caso de haber llegado a un fin, su desenlace. La verdadera historia de algo también está escrita por las múltiples historias que, de algún u otro modo, suscita.

En el gran libro de la Historia del mate, en alguna de sus verdes páginas, se encuentra aquélla tarde de sol –lejana en el tiempo ya- en que leías ansioso la carta de tu amada y con una lágrima aflorando de tu ojo izquierdo comprobabas que ella, a pesar de todo, te seguía amando. También puedes hallar la noche en vela, junto a tu mejor amigo, en que aguardabas la llegada de tu primer hijo, y una cebada más antes del grito de tu mujer y de salir corriendo para el hospital… o los festejos estudiantiles de la llegada de la primavera, con música de los Beatles, o de Soda Estéreo, o de los Babasónicos (según la época) de fondo, con los sandwichitos ya medio derretidos de tanto calor y, claro, el infaltable mate que pasaba de mano en mano.

La tardecita en la costa, junto al mar, y tus hijos que revoloteaban de aquí para allá mientras tus labios se posaban en la bombilla y absorbían, una y otra vez, el verde líquido que volvía a nutrirse de tu vida de mujer… o cuando ya éramos viejos y sólo nos quedaba seguir compartiendo los mates a la mañana mientras leíamos el diario o escuchábamos las noticias en la radio.

El mate ha vivido –y tomado sus historias- en los conventillos, en las casas, en las pensiones, en los hospitales, en las universidades, en las oficinas, en todos lados… y cómo no mencionarlo: en los campos, porque sí, no podemos olvidar su origen, cuánta yerba mate disecada y elaborada de manera artesanal en las extensas tierras del litoral o las pampeanas – sólo por mencionar algunas de las zonas habitadas por los guaraníes- y luego cebada ante la impasible mirada de Ka'a Jarýi (la diosa de la yerba mate).

El libro de esta Historia es muy extenso, y no ha terminado. Día a día, las fábulas se siguen sumando, siguen surgiendo de cada uno de los rincones de estas tierras. Más allá de lo inconcluso de esta Historia, imagino un párrafo aparte, escrito con letras grandes y ubicado en la contratapa, un párrafo compuesto por la variedad de aditivos que se le pueden agregar al mate: hierbas o yuyos varios, café, cáscaras de limón, de naranja, y hasta, según dicen por ahí, algunos gauchos le agregaban ginebra (no faltará hoy en día quién continúe con dicho hábito).

No lo sé, se me ocurrió contar un poco la Historia del mate, porque el mate es casi un amigo más y no concibo la idea de que un día me levante por la mañana y no lo encuentre allí, junto a la cama de mis viejos, calentito y listo para compartir.

Carla de Oyarbide
¡Qué pena all star, che!

(Disculpen mi “argentinada”, pero de otra forma no me sale)

Debe ser cierto que cuanto más dinero, más fama, más éxito (¿éxito?) y más más todo se tiene, más al dope se está, y más perdido también. Estas chicas made in USA ya no saben ni donde están paradas –o sentadas o, lo que es peor aún, acostadas-… aclaro, no lo digo con ánimo de mofarme ni con aire de hiper moralista. En realidad, sólo me dan pena, y dar pena creo que es una de las peores cosas que uno puede despertar en otros…

Sí, ya sé, mejor me ocupo de mí misma, ¿no?

Y ellas sí que saben de penas: todas relacionadas con tóxicos varios –sea alcohol, sean drogas-, con las juergas trasnochadas, con automóviles último modelo que recorren a toda velocidad las autopistas del país icono de la "Libertad", o con depresiones recurrentes tras cualquier desengaño o decepción que se les cruza por sus vidas, always in focus.

Sí, me refiero a este grupo de jóvenes norteamericanas surgidas de la “alta sociedad” (o Alta Suciedad, me adhiero a Calamaro): Paris Hilton, Lindsay Lohan (¡sí, la protagonista de Herbie, a toda marcha!... ¿se habrá compenetrado demasiado con el personaje?), Nicole Richie, Britney Spears… que encima han sido presentadas, vendidas o utilizadas por la misma media como “modelos” a seguir… ¡My Lord!!

La cuestión es que las chicas no dejan de ser uno de los tragos principales (con alcohol, obvio) de todo programa de chismes, revista, sitio de internet, etc., etc., que anda deleitándose por ahí. Es, realmente, una pena.

Y si pienso en Britney, supuesta Princesa del Pop, no puedo evitar que se me venga a la mente la Reina: Madonna… prefiero su Like a Virgin o su Sex o su ficticia crucifixión… Aunque, recientemente, los flashes de los paparazzi también la han capturado en estados de poca sobriedad… y bueh, obvio que una madonna no es tampoco, je je…


A modo de conclusión debo admitir que: ¡Estoy cansada de la Hilton y de todas sus secuaces!... Ooops!... es más, no sé porqué escribo sobre ellas (¿será por la resaca?!)

Foto tomada de www.killsometime.com

Carla de Oyarbide
N.A.S.A: “No arranqués sin alcohol”, parece haber sido una de las interpretaciones de la tan popular sigla entendida y llevada a la práctica por más de un lunático astronauta.

Los escándalos que merodean a la agencia espacial moderna más poderosa parecen no tener tregua –y sobrepasar por años luz la imaginación más exaltada-: sumado a la novela pasional protagonizada por la ex astronauta americana Lisa Nowak, al robo de computadoras portátiles por parte de varios de sus miembros que justificaban su “sorprendente desaparición” aduciendo que se perdían –sí, así como así- en el espacio, y a los extraños sabotajes que se descubrieron recientemente, ahora también se supo que varios astronautas se “entonan” a la hora de emprender su ascenso al espacio…

Así se dio a conocer en un informe elaborado por un comité independiente que fue publicado ayer en la revista especializada Aviation Week’s and Space Technology.

Según lo informado se pudo comprobar que al menos “en dos ocasiones los astronautas habían bebido tal cantidad de alcohol antes de volar que los médicos y sus colegas hicieron objeciones en cuanto a la seguridad de dichos vuelos", lo que de cualquier manera no fue impedimento alguno para que salieran en etílica travesía por el espacio exterior.

Lo mejor de todo es que en esta investigación -que más allá de haber sido elaborada por un grupo independiente fue solicitada y avalada por la misma NASA- se confirmó que en la agencia espacial no se realizan evaluaciones psicológicas rutinarias a su personal. Si bien sí se les practican previamente a aquéllos aspirantes que desean formar parte de este organismo, una vez incorporados, no se les vuelve a pedir ningún estudio posterior.

Por ello, no nos ha de sorprender que surjan las Nowak o los que arrojan las notebooks al espacio cuando ya no funcionan más o aquellos que en algún lunático sueño hollywoodense se sacaron lindas –e históricas- fotografías en un plató… je je je.


Carla de Oyarbide

Si los “gorditos” o “rellenitos” fueron siempre uno de los blancos predilectos de las bromas y palabras hirientes de los desalmados, con la nueva investigación llevada a cabo en conjunto por la Escuela de Medicina de Harvard y la Universidad de California, quedarán ahora sumergidos, prácticamente, en las oscuras aguas del caldero de los insidiosos.

El estudio científico que demandó casi 32 años para llegar a la conclusión de que la obesidad puede ser contagiosa socialmente se publicó ayer en el New England Journal of Medicine. (¡Y fue financiado con fondos federales!!)

Un momento: ¿la obesidad contagiosa socialmente? Esto sí que es extravagante…

Al ser socialmente contagiosa los medios de “infección” no sólo pueden ser los amigos, sino también los padres, hermanos o cónyuges. Ahora entiendo eso de que las parejas casadas engordan: no sólo por que se dejan estar, por los chicos, por que entran en la rutina sedentaria, etc., sino que también los culpables son ¡sus mismos compañeros de alcoba! Al fin podemos estar tranquilos, se ha comprobado científicamente porqué les crecen las pancitas a los hombres o las caderas a las mujeres hasta alcanzar volúmenes estratosféricos: basta con que uno de ellos engorde, para que el otro se contagie –o de puro envidioso nomás- y lo haga también.

Me pregunto: ¿no tendrá nada que ver que ambos componentes de la pareja compartan ritmos y estilos de vida, formas de alimentación, momentos de ocio, etc.?

El estudio que analizó los comportamientos vitales y sociales de más de 12 mil adultos –que oficiaron, literalmente, de chanchitos de indias- reveló textualmente que: “si tienes un amigo obeso, las posibilidades de que subas de peso aumentan en un 57 por ciento, si, en cambio, tienes dos amigos con sobrepeso, el efecto es todavía mayor y las posibilidades de aumentar de peso suben en un 170 por ciento”.

Supongo que después de leer estas líneas no serás tan supersticioso de no llamar ni ir a visitar más al “Gordo”, a “Porky” o a la “Chanchi”… no, por favor, la amistad no mide nada, y mucho menos, las masas corporales…


Carla de Oyarbide

¿”Bicing” en Buenos Aires?

La propuesta fue presentada por un diputado en la legislatura porteña y busca implementar como servicio público en Capital Federal el alquiler de bicicletas. Para ello, sería necesario, además de un gran número de “bípedos rodantes”, varios lugares destinados a funcionar como estaciones o terminales y, sobre todo, mayor educación cívica y respeto por las normas de tránsito.

¿Se imaginan en pleno corazón de Capital Federal, a las seis de la tarde por ejemplo, cientos de bicicletas –con jovencitos de traje sobre ellas o mujeres con polleras o lo que sea que pertenezca a la especie humana- inmiscuyéndose entre los autos, colectivos y demás vehículos? Pequeño caos se armaría…

Bueh, en realidad el caos vehicular es algo ya crónico en la gran ciudad (y en las otras más pequeñas también, podría citar a Mar del Plata, por ejemplo)

Veo varios puntos beneficiosos en esta iniciativa: es una opción “ecológica”, sin ruido ni contaminación por dióxido de carbono, monóxido y otros gases tóxicos, más saludable para las personas, podría ayudar a disminuir un poco tanto sedentarismo, y hasta podría ser más económico para los usuarios...

Sin embargo, también creo que sería una “buena oportunidad” de comprobar una vez más que el argentino adolece de falta de respeto, primero por sí mismo y, en consecuencia también, por el prójimo. Sería bastante penoso ver más bicicletas yendo por los carriles no adecuados o no respetando semáforos o metiéndose imprudentemente entre los automóviles.

Es cierto que la manera en que conduce una persona es un fiel reflejo de la forma en que se maneja también en otros ámbitos, en otras circunstancias… de eso no hay duda, lo he podido corroborar cada vez más.

I want to ride my bycicle… buena idea, lástima que Buenos Aires no sea Barcelona.

De cualquier manera quiero creer que antes de llevar a la práctica esta nueva modalidad de servicio público los funcionarios y sociedad en general deberán prever varios aspectos: cómo evitar que se roben las bicis, cómo mantenerlas en condiciones, cómo prevenir mayor caos vehicular y accidentes, entre otros.

A modo de paréntesis: no puedo evitar recordar las famosas vicisendas de mi ciudad –recuerdo que me refiero a Mar del Plata- Fue un hecho bastante patético, quisieron colocar vicisendas a lo largo de toda la Peralta Ramos –la avenida que bordea la costa- y luego las tuvieron que retirar porque no daba ni el ancho de la avenida en cuestión ni la forma en que las habían dispuesto–las armaron con pequeños montículos de cemento a modo de vallas que separaban lo que era el espacio para las bicis de lo que era la avenida en sí misma-: lo único que lograron fue que en pleno verano el tráfico fuese aún mas desastroso y que los autos no tuviesen lugar para estacionar… Muy mal ideado.


La imagen la tome de: http://katia.cabaretvoltaire.com/blog

Carla de Oyarbide
Debo reconocer que tengo muchos defectos, ya sea en lo concerniente a mi personalidad externa como a mi mundo interno, defectos que están vinculados, en definitiva, con la manera de relacionarme tanto con las otras personas como conmigo misma…

Una de mis falencias mayores (además de muchas veces carecer del tan valioso poder de síntesis, sobre todo al escribir) es la de oscilar entre dos estados extremos: el de tomar literalmente lo que me dicen o lo que leo al pie de la letra, y el del total desvarío que puede llegar a lindar con la locura.

Está de más manifestar que este defecto (que en realidad son dos, aunque interconectados) es bastante engorroso y problemático: en numerosas ocasiones puedo verme involuntariamente envuelta en situaciones poco cómodas o enredarme en interminables malentendidos, todo lo cual me lleva a sentirme un poco “fuera de foco”.

De cualquier manera, debo agradecer a un “algo” –que no puedo dilucidar bien si es un fenómeno telúrico, cósmico o divino- que logra el milagro de que pasado ese primer –y angustioso- momento, ya sea de absorción completa y literal del dicho, frase o enunciado en cuestión, o de extrema interpretación figurativa o metafórica, encuentre (no sin un esfuerzo denodado previo) una especie de término medio que me permita continuar con la convivencia en sociedad y evite que termine literalmente internada en un hospicio.

Esta tarde, por ejemplo, buscaba algunas noticias en internet (para mantenerme algo informada, nada más) y me topé con los siguientes titulares:

-He aquí lo que ellos suscitaron en mí-

-Leve descenso de la imagen positiva de Kirchner, que igual se mantiene muy alta

Lo primero que llegó a mi cerebro –y no comprendió- es la conjunción de los términos “leve”, “descenso” con “imagen” y “positiva”. ¿Cómo se le ocurre exigirle al descenso que “leve”?, si leva, no puede descender. ¡No entiendo!

¿A qué imagen se refiere? A la imagen de Kirchner, que es una sola,… ¿o no?... ¿cómo es eso de que una imagen sea positiva?... ¿Se refiere a la fotografía ya impresa y no al negativo?

¿O la imagen positiva es él y la de descenso es… ¡Alicia! o viceversa?

Sí, son iguales, ji ji ji, sólo que Alicia es mujer…

“Que igual se mantiene muy alta” (¿¿??)… Sí, ya sé que Kirchner se mantiene, ya está grandecito, en edad de mantenerse por sí solo, de hecho, así lo hace, y muy bien.

“Muy alta”: ¡Ah, ya sé!, usa tacos como Cristina… Mmm, no, no creo.

- Último libro de Harry Potter bate récord de ventas en Gran Bretaña


Caramba, ¿cómo saben que es el último libro? Debe haber sido una labor muy tediosa llegar a la certeza de que era el “último libro”, realmente admirable.

No sé quién es Harry Potter, pero tiene nombre de portero o de alfarero, pero ha de ser alguien con muchos libros, eso seguro.

Tampoco comprendí bien en un primer momento eso de “bate récords de ventas”… ¿cómo se bate un récord? Uyy, no lo imagino, golpeando o revolviendo un récord… ¡y de ventas!... de aquéllos lugares fantásticos donde hace varios siglos ya, en la época de los caballeros andantes, de amores platónicos y de grandes hazañas (pienso en el Quijote, o, ya que nos estamos refiriendo a Gran Bretaña, me puedo remontar al modelo pre-parodia de Lancelot, por ejemplo) iban estos grandes aventureros en búsqueda de un plato de sopa caliente y de un colchón (aunque sea de paja) para pernoctar… Increíble.

Creo que algo no interpreté bien… ¡ups!


-La prensa elogia la supremacía de Argentina en la categoría Sub 20

Éste sí que me desconcertó. ¡La prensa! ¡auch! Me da escalofríos pensarlo: que la prensa elogie la supremacía de Argentina es para preocuparse… ¿cómo podés elogiar con una prensa?, ¿cómo metés la supremacía en una prensa?, ¿cómo comprimís la supremacía en una de esas máquinas? Ay, no puedo imaginarlo… y me duele a mí, intuyo cómo le debe doler a Argentina…

“Categoría sub 20”: encima ¡es menor!, pobre Argentina, todavía no alcanzó la mayoría de edad y le halagan su supuesta superioridad metiéndola en una prensa… Así es este mundo, en cuanto ven que tenés talento (y si sos joven todavía peor), te bajan de un hondazo… qué le vamos a hacer.

En fin, para lo único que me sirvió leer los titulares es para cada vez comprender menos mis mecanismos internos y corroborar que mi problema es grave: una cosa es que todas esas ideas locas o imágenes estúpidas pasen por mi cabeza en menos de una fracción de segundo, pero otra muy distinta es tener que reprimirlas y evitar a toda costa que se exterioricen… ¡es que no quiero que mi imagen descienda aún más!, ¡es que todavía soy joven y no quiero que me encierren en una venta ni me compriman en una prensa!


Carla de Oyarbide
¿Qué está pasando que uno va a comprar una docena de facturas o un kilo de pan (a la panadería) y el empleado o dueño (peor aún) que te tiene que dar el vuelto de 5 pesos –el precio es de, supongamos, 4,60- no puede hacerlo sin el auxilio de la infaltable calculadora!?

¿Qué está sucediendo que la diosa romana Venus o el segundo planeta del sistema solar ha quedado reducido a un canal para adultos?

¿Es la Vida un yogurt ó Ser otro yogurt?... Ser o no Ser, that is the question William: ser o no ser, cero por ciento de grasa…

Y pensar que la Libertad es una toallita femenina: Siempre Libre…y que tener un buen año no es más que empezarlo estrenando un par de neumáticos Good Year en la 4x4.

¡Y que Brahma es una bebida alcohólica y Buda un insecticida! !Auch!

¿Qué ha cambiado que ahora un móvil es un teléfono y el plasma una pantalla de televisión?

Y si hasta las fechas patrias han quedado reducidas a calles o avenidas en las principales ciudades del país… nadie se acuerda qué se conmemora el 25 de mayo o el 9 de julio… (juro que he hecho la prueba, y más de uno ha dudado o se me ha quedado mirando con cara de nada)

Y sí, ahora las arrugas son uno de los mayores pecados y el bisturí, el bótox o las cánulas “chupagrasas” los mayores redentores… qué importa de riesgos o contraindicaciones, de dólares o créditos, todo vale con tal de mantenerse “siempre joven” y… ¿feliz?

¿Los sueños?, ¿dónde han quedado los sueños? Hoy los sueños se los devoran un grupo de tres o cuatro individuos soeces que los mastican y luego los regurgitan en tu propia cara… pero claro que ¡el más infeliz sos vos que vas creyendo que pueden hacértelos realidad! Todo Show.

Ahora, todo es show, hasta la gente que duerme en la calle y los chicos que se mueren de hambre… todo vende, la inhumanidad vende… qué lindo, ¿no?

Además ahora todo es “fast”, “Light” o “Easy”: Fast food o Light Food (¿por qué todo en inglés??... relaciones “Light”, ropa “Light” y lo que se te ocurra Light o Easy o Quick o…

¡Y la felicidad te la da una cajita de cartón con una seudo hamburguesa en su interior! Y si estamos todos nokiados… de tanta felicidad de cartón y plástico, y de chips y silicio. (¿Chips?: ¿snacks?, ¿papitas fritas?... ¡No!... ¿¡Chips de chocolate!?... ¡No tampoco! ¡Chips de circuitos, ímbecil! ¡El que nos está fallando!…)

Sí, evidentemente, tanto el mundo como yo estamos patas pa´ arriba…

¿Yo? La prueba más contundente de ello es que en lugar de escribir en un diario íntimo escribo en un blog!! ¡Ohhhh!!!

Carla de Oyarbide

Me he preguntado muchas veces qué es realmente la amistad, y también si existe algo tal, he intentado hacer una lista de cuáles son las características que hacen que una determinada relación sea o no amistad... pero no he tenido mucho éxito en mi empresa.

–en realidad, nunca serví para no sentirme de alguna forma cercana a alguien-.

Pienso en mi primera “amiga”, en aquélla compañerita de la escuela primaria que luego se convirtió en mi primera confidente, compinche y aliada. Fue ella la primera persona con la que compartí momentos, miradas, palabras más o menos tontas y silencios cómplices fuera del círculo de mi familia…

Yo era una niña, muy tímida, poco sociable y en mis primeros años de escuela intimé sólo con esa otra niña, muy parecida a mí en esos aspectos… ¡cómo olvidarla! Compartimos todos nuestros años de estudio, crecimos juntas, aprendimos muchas cosas, tuvimos nuestros momentos de felicidad, de tristeza, de cercanía espiritual, de indiferencia y hasta de cierto alejamiento… hoy, la veo, pero muy cada tanto… de cualquier manera, sé que está en mí como un símbolo, como un tatuaje en medio del pecho… fue mi primera amiga, y a pesar de diferencias, sigue siendo importante.

Luego la vida te va presentando nuevas personas (gracias a Dios, y uno también que va abriendo el corazón a nuevos seres) y vas conociendo otras personalidades, otras afinidades, otras formas de ser, otras formas de entender la vida y de compartir… y de cada una de esas personas uno se nutre, aprende… y es tan hermoso.

Siempre creí mucho en mi intuición, y en estos casos le he hecho caso ciego a su susurro, a su llamado secreto… cada nueva amistad que sembré fue por pura intuición: cada vez que una nueva persona (posterior Amigo) se me presentó la acepté sin más al momento… siempre ha sido como un “flechazo”, un abrirme confiadamente, un fogonazo que me ha hecho sentirla cerca e íntima desde un primer momento, como si la conociera de toda la vida… ahora que lo pienso es bastante loco, pero siempre ha sido así –y si no me equivoco, jamás me falló esa intuición, jamás me decepcionó…

Justo hoy, en este día del amigo, pienso y vuelvo a pensar en que casi todas las personitas que llamo mis “amigas” están lejos físicamente, y sí, no voy a mentir, duele… pero sé que están siempre conmigo, en sentimiento… Una vez escuché o leí la frase que dice que lo importante no es estar con alguien, sino en alguien, y realmente es así… podés estar con personas al lado, pero sentirte sola, o podés estar sola (nunca se está solo, de cualquier manera… aunque uno sea duro de entender y quiera empeñarse en creer que sí) pero muy acompañada en sentimiento, rebosante de gratitud y de amor hacia esos seres especiales, que, en definitiva, es lo único importante.

Las vueltas de la vida han hecho que cada uno siguiera su rumbo, su camino, y está bien, así tiene que ser, porque el verdadero amor es desapegado, es libre y omnipotente… y las barreras físicas, en realidad, no cuentan…

...Aunque claro que también es lindo sentir la tibieza de un abrazo sincero, la extensión de una mano abierta sobre el hombro o la mirada cariñosa de un amigo… aunque claro que también es hermoso compartir una charla, un café o una canción con aquellas personitas especiales y sentir su presencia, su cercanía, su energía…

Amistad, amigo, para qué voy a intentar definirte si me basta con tenerte y sentirte...


Carla de Oyarbide

A veces, confundida, siento que lo que está arriba de mis hombros va a explotar… sin embargo, cuando recupero un poco de claridad, sólo logro que esa sensación me cause gracia, sí, mucha gracia. Es que para que te explote lo que tenés arriba de los hombros (¿la cabeza?) tenés que tener, y yo hace tiempo ya que dejé de tener… es más, creo que he nacido sin ella.

No tengo cabeza, ni tampoco pies. Y está bien.

¿Para qué quiero tener cabeza? ¿Para sentirme parte integrante de esta humanidad ¿Para idear planes de “civilización” o ilustres teorías políticas o filosóficas o religiosas que sigan dividiendo? ¿Para devanarme los sesos pensando en cómo hacer para hacer más grande mi ego? No, no, no me interesa. Gracias.

¿Y para qué quiero pies? ¿Para pisar más fuerte sobre un terreno que no existe? ¿Para aplastar al que tengo al lado? ¿Para dejar una huella deforme sobre la arena del tiempo? No, no, no me interesa. Gracias.

Sólo quiero ser tronco. Sólo quiero ser corazón. Eso sí me interesa.

Del tronco nacen las ramas que frondosas se alzan hacia el cielo, y del tronco nacen las raíces que se arraigan en la tierra. En el tronco está el centro verdadero: la savia más pura. En el tronco está el corazón. En el corazón está el impulso de vida: el latido. En el latido está la verdad: la energía…

Soy un corazón pensante. Soy un corazón “sintiente”. Y lo que está arriba de mis hombros y debajo de mis piernas sólo han de servirle.

Lo que está arriba habrá de servirle de guía, de ayudante, de consejero, siempre sirviente. Lo que está abajo habrá de servirle de empuje, de fuerza impulsora, de instrumento de aprendizaje, siempre sirviente.

No quiero cabeza ni pies, sólo quiero corazón.

Carla de Oyarbide
Llevó días ya sin editar entradas, y no me gusta... pero entre el viaje, idas y vueltas varias, encuentros y reencuentros esperados, gozosos o un tanto extraños (lo que, de cualquier forma, no le quita su cualidad de haber sido agradable), el advenimiento de una nueva integrante a la familia y el momento -espero sea breve y pasajero- de angustiosa sequedad mental por la que estoy atravesando, han hecho que haya pasado más de una semana sin que mi blog reciba nuevos aportes de mi parte... por ello, he decidido esta noche "desempolvar" otro de mis archivos originarios de mis años de "estudio" periodístico... En esta ocasión, es el turno de una crítica de Los Pichiciegos, novela de Rodolfo Fogwill...

Una ficción no tan ficción

Los pichiciegos, visiones de una batalla subterránea; Rodolfo Enrique Fogwill, Buenos Aires, Sudamericana, 1998.

“El pichi guarda, agranda, aguanta”, esta frase textual es muy ilustrativa a la hora de intentar un primer acercamiento al mundo oscuro, velado, monótono e inconcebible de los “pichis”.

Los pichiciegos es un libro cargado de crudeza y significación que fue escrito por Rodolfo Enrique Fogwill en junio de 1982, cuando la guerra de Malvinas estaba ya a pasos del inexorable final. Anticipatoria por la previsión del desenlace, ácida por la profundidad con que logra dibujar con palabras la rispidez de la guerra, tragicómica por el modo casi irónico en que allí se narran los terribles sucesos acontecidos en la isla durante la guerra, esta novela constituye, sin lugar a dudas, un punto de inflección en la narrativa argentina de principios del 80.

En este relato, Fogwill consigue, gracias a su aguda y talentosa pluma, construir una historia verosímil en ese contexto tan hostil como es el de un conflicto bélico. Un grupo como el de los “pichis” bien podría haber existido: soldados desertores que se hubiesen ocultado en una fosa subterránea, alejados del eje de los enfrentamientos, prácticamente aislados del mundo circundante, cuyo único objetivo fuese el de sobrevivir a cualquier precio.

Si bien Los pichiciegos es uno de los iconos más representativos de la literatura de Fogwill, no es el único. Esa libertad narrativa, esa audacia temática, esa habilidad para escribir y perspicacia para afectar el mundo íntimo del lector, ya han sido desplegadas por este autor argentino en otras producciones como Mis muertos punk (1980), Música japonesa (1982), La buena nueva (1990), Vivir afuera (1998) o La experiencia sensible, novela de más reciente edición.

En esta historia las contradicciones humanas, las bajezas y los recelos no escapan a la concatenación de su trama. Y es que en una guerra todo es posible: los valores pierden su orden jerárquico y se mezclan en una extraña conjunción que todo lo permite, desde la transacción de información por víveres y demás elementos necesarios para la subsistencia con el enemigo, hasta el autoritarismo liso y llano de manipulación de voluntades.

Fogwill, quién nació en Buenos Aires en 1941 y se recibió de sociólogo en la Universidad pública es un escritor que, además de ser auténtico a la hora de escribir, ha demostrado estar comprometido con la realidad que le toca vivir. La mayoría de sus ficciones están emparentadas con algún acontecimiento producido en el mundo real: así sucedió en la década del 80 con Los pichiciegos, o en la del 90 con Vivir afuera, novela en la que se exponen las consecuencias individuales y colectivas de las modas e ideologías imperantes durante la época del menemismo.

En Los pichiciegos se narran las sensaciones, las impresiones subjetivas propias de la guerra, y entre ellas, se destaca el miedo: “Vas con ese miedo, natural, constante, repechando la cuesta, medio ahogado, sin aire, (...) y se aparece una patrulla, y encima del miedo que traés aparece otro miedo, un miedo fuerte pero chico, como un clavito que te entró en medio de la lastimadura”.

También se representa con destreza vívida el mundo físico de los “pichis”, aquéllo que los circunda con todos sus objetos, sus matices, sus olores y demás características. El libro comienza con la descripción de “esa nieve”, la de la isla, tan diferente a la “otra nieve”, a la blanca y conocida: “Que no era así, le pareció. No amarilla, como crema; más pegajosa que la crema. Pegajosa, pastosa. (...) Pero esa nieve ahí, amarilla, no caía: corría horizontal por el viento, se pegaba a las cosas, se arrastraba después por el suelo (...) se hacía marrón, se volvía barro”.

Y estas líneas son sólo ejemplos para hacerse una mínima idea de la claridad con la cual refiere Fogwill, del lenguaje directo y certero con el cual logra pintar un cuadro tan sombrío y perturbador como el de una guerra. Una ficción que, considerada desde el punto de vista de su precisión representativa, no es tan ficción.

Carla de Oyarbide



Carla de Oyarbide

Llegar a Buenos Aires es –como supongo será en la mayoría de las capitales y grandes ciudades del mundo- recibir (sin anestesia ni aviso previo) un sinfín de golpes en el estómago y de bofetadas en pleno corazón, es sentirse hundir en un cúmulo de imágenes incesantes, tan densas y viscosas que se te pegan en las retinas y quedan allí adheridas por horas, días, años...
Estar en Buenos Aires es tener que adormecer un poco más la conciencia si se quiere transitar por sus calles y no desfallecer en el intento, es quedar fibrilante en el límite de tus cabales ante esa continua visión de ojos rojos y de cuerpos ya amorfos vaciados de humores y esperanzas.
Buenos Aires es la ciudad de los contrastes por antonomasia: lo añejo y lo nuevo se funde y confunde en las viejas casonas de barrio y en los shoppings de grandes vanidades, en sus museos y centros culturales geniales y en sus altos edificios de vidrios espejados con grandes carteles de marcas foráneas en sus estructuras, en sus ricos de autos importados y en sus pobres sin zapatos ni abrigo...
Ya se sabe que Buenos Aires es cosmopolita... ecléctica y todas esas palabras que suenan tan bien...

Pero Buenos Aires es más que un lugar elegido por el turismo extranjero por pura conveniencia económica... cuando la miras a la cara, cuando la ves y estás allí, te devora, te va consumiendo, poco a poco.
Tanta gente por doquier, cientos de personas sin cabeza, miles de autómatas a sólo pasos de recibir su postgrado de Zombies, deambulan con o sin destino, caminan sin sus piernas con tanta prisa – como si no supieran que se van a morir igual – que casi no puedes ver ni sus contornos ni sus colores. Son sólo algo un poco menos escatológico que una gran escupida grisácea expulsada minuto a minuto por las arterias y conductos enfermos de esta contradictoria ciudad.
Y si hasta las estatuas de las plazas se quieren escapar pero ella no las deja... nadie las ve detrás de las oxidadas rejas, nadie ve tantas estatuas ni tantas palomas hinchadas que se despluman ante mis ojos por tanto hollín y humedad.

La suciedad ha instaurado su reino entre el cemento y los corazones (sí, todavía hay corazones) de las personas, ha tomado las casas con cada uno de su rincones infinitos y ha petrificado, un poco más, el sentir del vecino que mira pero nada ve, no ve nada de toda la inmundicia que frente a sus ojos se erige triunfante.

Y ¡maldición! una vez más tengo que ver un par de ojos rojos arrojados en el abismo de las entrañas hediondas de esta ciudad: toda tu vida es pública, tu cuerpo y el arrebato de tu dignidad son una fotografía inhumana que todos miran pero nadie ve: ¡horror!... todos se han acostumbrado a ella... Están todos dormidos.
Es mentira la frase que dice que Buenos Aires no duerme, es una mentira atroz: Buenos Aires duerme inmersa en un sopor crónico las 24 horas del día los 365 días del año, sólo así es posible soportar tanta miseria, tanto contraste perverso e indiferencia. Sólo estando dormido se puede vivir en esta ciudad.


Buenos Aires con tu “businessman” que chequea los mails o que sé yo qué en su portátil sobre la mesa de algún café céntrico... Con mis ojos fijos mirando hoy en tu ardid tecnológico la manzanita de la perdición (o de la Cenicienta: ha mordido, ha caído dormida): la veo impresa sobre la tapa brillante mientras el pibe, al otro lado del vidrio – hay cosas que no cambian Discepólo – mira con ojos rojos el tostado de jamón crudo y queso que va desapareciendo en la boca de ese otro “Otro”, también dormido.
Y en la otra esquina un tango resucitado suena desde ese lugar sin nacimiento y el fantasma de algún bailarín de tango mueve sus pies de éter al compás de una pena, el desengaño, una ilusión o el hastío evacuados a través del recto de una histórica boca cansada.

Y yo también soy un ser humano, soy argentina (¿qué carajo será ser argentino?) y me duele el alma, muchas veces ante ciertas visiones me duele tanto el alma...

Carla de Oyarbide

Espacio amplio. Oscuridad. Reflectores arriba, reflectores abajo. El piso, las plantas de los pies. Gente sentada, me están mirando, pero yo no a ellos. Yo sólo estoy en mi piel, y en los latidos de mi corazón que se aceleran.

Silencio.

Mantener la mirada periférica, abierta. Actitud… es cierto, sólo es una cuestión de actitud. Si yo me la creo, hago que ellos también se la crean, todos lo podemos creer, si queremos. Es un acuerdo implícito, tácito, pero imprescindible para este juego.

Así de sencillo.

Música.

Pura transmisión, puro contagio.

Ellas están conmigo, y sentimos la conexión. Somos un ser. Todas somos una. Es energía, es magia, es movimiento. Es creación. Cuerpos libres. Desplazamientos. Me penetra como un dardo. Me dejo envolver, llevar…

¿Una tribu? Algo parecido, una tribu moderna… Somos libres, en estos quince, veinte o media hora, somos libres… que sé yo cuánto habrá durado, ni me importa… qué se yo que habrá resultado, que es lo que habrá salido… tampoco me importa…siempre depende de tu ojo, que lo miraste sentadito allí, en las gradas, mientras yo jugaba a ser… ¡miento! Vos también fuiste, fuiste parte, parte y todo.

Todavía siento la vibración en el cuerpo, todavía siento esa plenitud interna, todavía soy ese algo que es pura expresión, no sé si mujer, no sé si piedra danzante, si títere o animal, no importa. Sólo fuimos. Sólo creamos eso.

Fue hermoso, realmente mágico.


Carla de Oyarbide

¿Quién se acuerda hoy en día de la letra manuscrita?

¿Habrá quedado algún extraño espécimen en este mundo que todavía practique caligrafía por “motu proprio”? -Exceptuando, obvio, aquellos que siguen la carrera de calígrafo público que la tienen dentro de su plan de estudios, claro que su práctica ya no es por propia voluntad -

Yo no sé si se seguirá dando caligrafía en las escuelas, lo cierto es que no hace tantos años, alrededor de doce, yo tenía caligrafía como materia en el colegio secundario, sí, sí, era una más de las utilísimas materias que había que aprobar, recuerdo que nos hacían usar esas hojas con renglones especiales para hacer las letras como corresponde: claras, esbeltas, bien ligadas y prolijas. Y lo mejor de todo era que teníamos que usar tinta y plumín… todo un Arte… (¿qué quedara entonces para los orientales, su escritura sí que es un arte?!)

Parece mentira que a estas alturas del avance tecnológico todos aquellos que tenemos la bendición (¿bendición?, me fui literalmente al carajo) de tener una PC en casa llevamos casi las 24 horas del día las teclas del teclado (valga la redundancia) pegadas a nuestros dedos. Algunos a los diez dedos, otros a ocho, otros a dos, y otros – los menos prácticos por cierto- tan sólo a uno.

Es como si nuestras huellas digitales tuviesen impresas esas letritas (en imprenta mayúscula) entre sus variadas estrías y espirales, como si el plástico de las teclas y la piel de los dedos fuesen Uno: un solo ente “digital”.

Menos mal que la cantidad de fuentes (estilos de caracteres) que traen los procesadores de texto y demás programas no dejarán morir (aunque sea en el monitor, en una página web, en un documento, y más aún en la hoja impresa luego de terminado su proceso de gestación y alumbramiento) a la letra en cursiva… pienso en la Lucida Handwriting – una de las que más me gusta - o la Calligraphy, en la Brush Script, en la Vivaldi, en la Kunstler Script, etc., etc., que más o menos intentan suplir nuestra falta de ejercitación manuscrita… claro que todas estas fuentes no dejarán nunca de ser digitales, producto de una máquina.

Ahora urge un nuevo e imperioso deseo en mi ser: ir a revolver afanosamente mis añejas carpetas de la secundaria y encontrar alguna hoja de caligrafía –ya amarilla, si no verde - para ponerme a practicar (puedo prescindir del plumín y la tinta… aunque ahora que me acuerdo ¡sé que tengo! ja ja) y volver sola y enajenada un poco atrás… cuando el arte de la escritura manuscrita aún vivía.



Carla de Oyarbide

Mientras yo esté tratando de mover de alguna forma mi trasero inmóvil en un asiento de El Rápido Argentino con destino a la ciudad de la furia e intentando pasar lo mejor posible las poco más de cinco horas de viaje con mucha mente en blanco, algo de música, algo de persistente observación de mi alrededor y, cada tanto, algunas páginas del libro que estoy leyendo (infaltable en estas ocasiones de desplazamiento mecánico) miles de personas en distintos puntos del globo estarán delirando en el Live Earth –bueno, no sé si delirando, pero al menos deleitándose-...

¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? Ni idea, pero lo cierto es que el sábado 07/07/07 (¡qué número! me siento en éxtasis con sólo verlo) se realizará este mega concierto que reunirá a numerosos cantantes y bandas en distintos puntos del mundo: Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Japón, China, Brasil, Alemania y Sudáfrica.

El lema del encuentro cosmopolita es “SOS: Campaña por un clima en crisis”.

Me parece muy positivo que, más allá de que sepa que nada es inocente, ya que los organizadores facturarán sus cuantiosas sumas de dinero y no lo hacen sólo por amor al planeta, y todo el bla bla bla, por lo menos haya quiénes se unan con un fin en común que procura ser en beneficio de la “salud” de nuestra cascoteada Tierra. Está bien que alguien grite un poco, que haga un poco de ruido…

Realmente habrá música para todos los gustos: Madonna, Smashing Pumpkins, Joss Stone, Macy Gray (va a estar en Brasil, ¡auch!... si es que no se suspende por faltas de garantías en la seguridad), Black Eyed Peas, Beastie Boys, Linkin Park, John Mayer, los Red Hot, Metallica, Foo Fighters, y, hasta Shakira (¿estará Antonito también meneando sus caderas en Hamburgo?)… ¿Y saben con quién interpretará un tema la colombiana?: con Cerati, sí, interpretarán juntos “Día Especial”, canción que grabaron para Fijación Oral Vol. 1 allá por el año 2004.

¡BIEN! ¡Ya encontré la conexión que me faltaba! Me ajusté un poco el tornillo: claro, yo estaré viajando a “la ciudad de la furia” mientras Gustavo estará cantando (o por cantar) con Shakira, una de las mujeres que más “rápido” mueven el trasero al compás de su música…(y ni pensar cómo lo moverá con la ayuda del argentino, ji ji ji... no pude con mi genio, tenía que decirlo)

En fin, serán 24 horas continuas de música en vivo… lástima que el cole no puede llevarme por las distintas “Arenas” en un tour trasatlántico… y bueh, habrá que conformarse con un paseo por Recoleta o por Madero.

Carla de Oyarbide
Pensar que en mis años de tierna infancia yo jugaba con esa muñeca rígida, escuálida e inexpresiva… me entretenía con esa muñeca de sonrisita constreñida de labios rojos y dientes blancos, de cintura irreal y de pechos turgentes y redondos que tanto me recuerdan ahora a ciertas “plastic girls” contemporáneas … ¡Ay! la recuerdo y me da náuseas.

Me gustaría saber que me ha sucedido, qué es lo que se ha modificado en mi que ahora pienso en la Barbie y me da tanto asco… ¿será que ahora la miro desde otra óptica? Sí, seguro… he crecido también, supongo.

Y después de tantos años, la muñeca fashion sigue dentro de los “Top Toys”, la rubia –aunque luego, claro, salieron barbies de todas las razas, colores de pelo y estilos posibles - que inspiró a tantas mujeres de piel, plástico, hueso, aire y make up (prefiero no dar nombres pero no es muy difícil ver las semejanzas) sigue entreteniendo con sus faldas diminutas, sus vestiditos con brillantes, sus trajes de baño sintéticos, su auto descapotable, su casita encantada, su novio asexuado (por lo menos en mi época, ¡no tenía pene!) y que sé yo cuántas cosas más…

Caramba, me ha surgido como un látigo la bestia de adentro… ¿Por qué será? ¿a qué se deberá tanta aversión? Es que no puedo evitar pensar en la Barbie como una clara imagen de la frivolidad, de la sociedad consumista, como ese modelo estético inalcanzable para la mayoría de las mujeres y que tanto mal hace… no puedo evitar verla anoréxica e histérica… no puedo dejar de pensarla tonta e infeliz…

¿Estaré exagerando??

Es posible… Si yo misma he jugado hasta el hartazgo con esa muñequita, me he pasado las tardes enteras soñando con tener todo lo que veía en el catálogo que mi mejor amiga tenía porque su papá viajaba a los Estados Unidos y cada tanto le traía algún producto barbístico nuevo…

¡Que bárbaro! ¡Qué top mega fashion archi IN! En poco tiempo se abrirá una tienda Barbie en Buenos Aires (en el barrio de Palermo, claro) para que las madres lleven a sus hijas coquetas de shopping por las bárbaras tierras de Barbilandia. Y así las pequeñas se abastezcan de todo lo que se les antoje y aprendan más de los grandes valores de ese mundo de pompa, brillo y glamour, y las madres (o padres)… ehhh… bueno, sólo pierdan allí unos cuantos billetitos más o hagan soberbio uso del “plástico”… claro, no el de Barbie sino el del Banco.

(Aunque quiero creer que también podrán pasar un grato momento juntos en familia, tampoco tengo que ser tan desgraciada en mis apreciaciones cheee)

En fin, este es mi grito de guerra anti Barbie: ¡Vivan las muñecas peponas!!