¡Chocolate por la noticia!
Podés leerla aquí: http://www.clarin.com/diario/2007/07/31/sociedad/s-03401.htm
Inspirándome en esta noticia hice un listado de algunos de los síntomas que indican que estás muy enamorado (léase embobado, léase encanutado y otras expresiones similares)
En un principio pensé en hacer dos listas separadas, una de las mujeres y otra de los hombres, pero luego me decidí a unificarlas y a presentar una sola –para no ser sexista-. Después de todo, creo que en el fondo no somos tan diferentes.
Sensaciones físicas:
-Sentís calores, sudoraciones y palpitaciones fuera de lo normal.
-Tus mejillas adquieren un leve tono rosado (todos piensan que es el rubor característico del enamorado, pero, ¡no!, ¡error garrafal!, es el estado que resulta luego del estímulo exacerbado de roces y enérgicas fricciones propias del arte amatorio, o sea, ¡la zona está paspada!… hay que aclarar que esta consecuencia no sólo puede localizarse en las mejillas, sino también en el resto del cuerpo, lo único que difiere es que en la cara se ve, y en otras zonas pasa más desapercibida).
-Tus manos tocan, palpan, buscan en el vacío, se mueven solas al compás de tus palpitaciones.
-Generalmente, perdés peso, ya que tu apetito se ve reducido en gran medida (¿vieron chicas?, ¿qué dietas ni ocho cuarto?! ¡hay que e-na-mo-rar-se!).
-Sentís que el cuerpo vuela…
Sensaciones o señales emocionales:
-Llorás ante la primera película de amor que se te presenta (sobre todo si sos mujer, aunque, hombres, admítanlo, ¡a ustedes también se le pianta un lagrimón a veces!!).
-Tu humor también se tiñe de rosa… andás por la vida conduciéndote como Hello Kitty o como un osito cariñoso.
Otras conductas varias alarmantes:
-Vas a calentar la comida en el microondas y en lugar de digitar el tiempo de cocción, empezás a marcar su número de teléfono.
-Te olvidás la pava con el agua para el mate en el fuego, resultado: ¡hierveee!
-Leés las noticias o un libro o lo que sea y no tenés ni idea de los que estás leyendo –está bien, siempre es mejor culpar a Cupido, ¿no?-
-Respondés o escribís e-mails que al momento de enviarlos no te acordás para quiénes eran.
-Al darte una ducha, olvidás enjuagarte el acondicionador (o lo último que te pongas en el pelo) y salís triunfante con tu cabellera un tanto pegoteada, estilo “lamida de vaca”, diría mi abuela.
-Si suena el teléfono (siempre suena en los momentos menos oportunos) mientras estás haciendo tus necesidades en el baño –las sólidas, claro-, salís como un trompo dando saltitos con los pantalones y los calzones a medio poner sin importarte si allí, cerca del teléfono, está la abuela, la vecina o el chico del delivery.
-Olvidás casi siempre alguna uña sin cortar, limar o pintar –me refiero a ellas, obvio...-
-Al despertar, por las mañanas, durante las tardes o al intentar conciliar el sueño por las noches, sólo pensás en él/ella, no hay caso: él/ella, él/ella, él/ella…
-Si en un descuido cae frente a vos alguna hoja de papel y lapicera o similar, tenés dos acciones básicas: o escribís tontamente su nombre, o dibujás corazoncitos o florcitas (sí, éste ítem es casi exclusividad de las niñas adolescentes).
-¿Apareció la foto de tu enamorado/a en el escritorio de tu PC? Mmmm, ¡es grave ya!
- Conservás en el celular todos y cada uno de sus mensajes de texto: ¡así no hay memoria que te alcance!
-¿Pusiste un cd en el equipo de música y no se escucha nada: mudo?… ¡está al revés!
-¡Uh! ¿te quedaste dormido?, ¿qué pasó, la alarma despertador no sonó?... Anoche cuando te acostaste, después de haber hablado con él/ella, ¡en lugar de poner la hora para levantarte, pusiste el horario que habías arreglado para tu próxima cita!
¡Y no intentés negarlo que con esa cara de pavo/a te vendés solito/a! Estás e-na-mo-ra-do/a.


















