Carla de Oyarbide

Muchas noticias absurdas o hasta grotescas han sido parte de la cartelera de hechos noticiosos de este año que ya se disuelve… se va, perece en estas últimas horas que transcurren mientras escribo estas líneas que intentarán plasmar un poco en palabras esos hechos que quedarán para el recuerdo.

Estas son algunas de las que recapituló el diario español El Mundo:

*Un convento griego se transformó en un campo de marihuana: evidentemente, querían encontrar alguna deidad, aunque fuese de puro humo…

*Un hombre sudafricano se dio un disparo en el lugar en donde le dolía: creyó que de esta manera podía “matar” el dolor…

*En Moscú, Rusia, una mujer que vivía con su ex marido le prendió fuego el miembro viril –pene- mientras veía televisión desnudo y bebía vodka: ¿será que el hombre sufría de disfunción eréctil y creyó que así podía “encenderlo”?...

*Un alemán que vivía con su madre de 92 años, la dejó sentada durante dos años en una butaca, ¡estando ya muerta!: ¿será que se había emperrado en que quería que su madre “llegase” al siglo de “vida”? o ¿que la pobre mujer estaba tan achacada que no había diferencia entre el antes y el después de su fallecimiento?…

*Otra de perecimientos: en Croacia, un hombre que había tomado el tranvía falleció estando sentado en uno de los asientos, viajó así sin vida durante seis horas… ¡hasta que el chofer del transporte se dio cuenta de que no estaba dormido!

*Todo sea por una buena causa: el artista británico Mark McGowan ¡comió albóndigas para protestar contra el maltrato animal!, y no sólo eso, sino que las albóndigas ¡eran de carne de perro!!... pero bueno, al menos el pobre animal había muerto por causas naturales…

*En La Paz, Bolivia, una chica ganó un concurso de belleza… lástima que la alegría le duró poco, ya que el jurado la descoronó cuando descubrió que ¡llevaba puestas extensiones de pelo!

*Y, por último, una de por más extraña –no es ciencia ficción-: en el sur de Tailandia, una mujer de 76 años tomó el autobús equivocado hace 25 años, se perdió y vivió como vagabunda todo este tiempo hasta que por fin logró reencontrarse este año con su familia y ¡volver a su casa!

Adiós 2007… ¿qué nos deparará el 2008??

¡Feliz año para todos!!

AMOR Y PAZ

Carla de Oyarbide

Podría intentar saltar desde donde estoy

Podría saltar intentando estar donde estoy

Tengo dos opciones: dejo o tomo

Si opto por la primera opción, intento saltar

Si opto por la segunda, salto intentando

Resolución: me dejo, me tomo

Esto que parece un juego de palabras sin sentido, una estupidez mental volcada en palabras, es muy cierto… absolutamente verdadero en este momento, en este mismo instante en el que estoy. Es tan real, casi fatídico

Y, ¿dónde estoy? Ésa es la pregunta natural que surge: estoy en el último nivel de un edificio de catorce pisos, con ambos pies levemente apoyados –en puntillas casi- sobre la cornisa de la terraza…

¿Vieron como, de repente, todo cobra sentido?

Si intento saltar desde donde estoy: caída libre. Game over.

Si salto intentando estar donde estoy: vuelvo a la terraza dando un brinco, pero para la dirección contraria –es decir, atrás-.

Dejo o tomo: dejo o (re) tomo la vida –por más extremista que suene, es así, no hay otra-. Cedo o asumo. Muero o vivo.

Resolución -tras optar por la segunda opción-: Me dejo, me tomo

Me dejo de joder, me tomo un whisky

Joder, whisky.

Pero ése ya es otro dilema

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Carla de Oyarbide

Si por un instante Dios se olvidará de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más; entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andará cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan…

Si Dios me obsequiara un trozo de vida vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría un sueño de Van Gogh sobre las estrellas; un poema de Benedetti y una canción de Serrar serían la serenata que le ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encamado beso de sus pétalos… Solo si yo tuviera un trozo de vida…

No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada una de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, ¡sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero lo dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes; pero realmente de mucho no habían de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que esta fuera la última vez que te viera salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.

Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.

Si supiera que estos son los últimos momentos que te viera, te diría “Te quiero”; y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad, para hacer las cosas bien; pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.

Hoy puede ser la última vez que veas a los que quieres.

Por eso, no esperes más, hazlo hoy; ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien; toma tiempo para decirles “Lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos ocultos.

Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.


¿Gabriel García Márquez? -Hay quiénes dicen que el autor no es García Márquez.. bueno, no sé, no me importa... Todo es posible... de cualquier forma me parece lindo el mensaje... aunque haya quiénes dicen por esta web que es cursi, que está mal escrito, bla bla bla...-

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Carla de Oyarbide
Un año más… atrás, uno menos, adelante. ¿Quién tiene la vida comprada? Nadie.

A lo mejor sea el último, o sólo uno más: el número 27... y ¿qué importa? A lo mejor, hoy vaya a dormir y no vuelva a despertar… y ¿qué importa?

El tiempo no es más que otra falsa creencia, una convención ancestral que ha servido al ser humano para desesperarse un poco más. Sólo es una “adaptación” mentirosa de los eternos amaneceres y anocheceres… que sólo son ciclos, estares, pasajes que vuelven…

Hace años que no tengo reloj… tampoco quiero.

Dicen por ahí que cumplí 27 años… yo no lo siento, sigo siendo y no siendo la misma… algo he cambiado, sí, crecido, madurado o inmadurado… ¿quién sabe? ¿quién puede medirlo –y con qué parámetros-?

Sólo me importa el ahora, este aquí y ahora: pasaron tres minutos de las 0 horas del 12 de diciembre… chau cumpleaños, pasaste, te fuiste, ya no sos…

Y ¿qué me importa?

Sólo es esto… que también pasó.

Carla de Oyarbide

Todos llevamos un dolor en el alma, llámese indigestión, cefalea, urticaria, insomnio, o, si se quiere también, hipertensión: no son más que marcas externas de cráteres internos, de volcanes subyacentes a esos pies descalzos en donde vive un impulso…

Es dolor, dolor que anida en algún lugar intangible del pecho –para quién mire desde lejos-. Dolor que reviste de espesura la mirada desencajada, esa misma mirada que a veces busca –casi con desesperación- salidas ilusorias, o cuanto menos, efímeras: sea en una melodía que te habita, en un nado nocturno, en la mano de ése otro, o en un canto desde el alma.

Y es el monstruo que mora en las esquinas que te visitará cada noche que la enfermedad te haga doler la traición… pero todo estará bien mientras estés dispuesto a hablar y a escuchar, mientras te desocupes de las imágenes del pasado y vuelvas a empapar de filosofía y a revestir de carne, una vez más, el esqueleto de tu vida…

…Porque no queda otra que ponerse en pie. De algún modo levantarse y en pie. De algún modo en pie.

Estreno Jueves 6 de diciembre, 22 hs.

Próx. Función: Jueves 13 de diciembre, 22 hs.

Enero: Miércoles 9 y 23, 21 hs.

Febrero: Miércoles 6 y 20, 21 hs.

"El Club del Teatro"

Rivadavia 3422 Tel: 475-8790

Mar del Plata