Carla de Oyarbide
Un año más… atrás, uno menos, adelante. ¿Quién tiene la vida comprada? Nadie.

A lo mejor sea el último, o sólo uno más: el número 27... y ¿qué importa? A lo mejor, hoy vaya a dormir y no vuelva a despertar… y ¿qué importa?

El tiempo no es más que otra falsa creencia, una convención ancestral que ha servido al ser humano para desesperarse un poco más. Sólo es una “adaptación” mentirosa de los eternos amaneceres y anocheceres… que sólo son ciclos, estares, pasajes que vuelven…

Hace años que no tengo reloj… tampoco quiero.

Dicen por ahí que cumplí 27 años… yo no lo siento, sigo siendo y no siendo la misma… algo he cambiado, sí, crecido, madurado o inmadurado… ¿quién sabe? ¿quién puede medirlo –y con qué parámetros-?

Sólo me importa el ahora, este aquí y ahora: pasaron tres minutos de las 0 horas del 12 de diciembre… chau cumpleaños, pasaste, te fuiste, ya no sos…

Y ¿qué me importa?

Sólo es esto… que también pasó.