Carla de Oyarbide

Hoy se celebra el Día Mundial del Vegetarianismo… festejo al cual me sumo con toda mi carne (viva), mi mente, mi corazón y mi espíritu…

También me sumo a crear una nueva consciencia en el mundo…

Soy ovolactovegetariana, y a toda honra.

No juzgo, no obligo, no señalo ni condeno.

Sólo puedo cambiar desde mi humanidad (la única sobre la cual aún tengo poder y voluntad), sólo puedo ocuparme de mí misma, de generar un cambio desde mí misma… y estoy tan tranquila, tan feliz de no comer más cadáver en mi vida que estallo de emoción, jajaja. Fuera de exageraciones: me siento muy bien siéndolo y me sumo al festejo.

¡Vivan las vacas… Vivas! ¡Viva el asado… de Verduras! Jeje

Aunque debo confesar: mi problema sigue siendo encontrar calzado que no esté hecho de cuero (Auch!)

De cualquier modo... Paz y Amor… ¡y animales vivos! =)

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Carla de Oyarbide


No hay palabras, sólo un leve temblor interno que comienza desde algún lugar invisible en el medio del pecho… y va creciendo como un capullo gris que en su obediencia al sol se olvida de su naturaleza en principio cerrada, abstrusa y calma.

No hay palabras para definir la bestia ante mi mirada incrédula. No hay palabras que sirvan para explicar lo que es, por su misma naturaleza, inexplicable.

Quisiera fluir por tus venas de óxido para sentir la intensidad de la marea insensata que te impulsa a actuar de este modo.

Quisiera entrometerme en tu núcleo humano (has de tener uno, de cualquier modo) y mirarlo directo a los ojos para ver a través de ellos lo que allí subyace, entre un par de ideas erradas, una lábil voluntad y un impulso casi irrefrenable de violencia.

Creo no poder comprender lo que tú si crees que puedes comprender. El resultado ha de ser una horrenda paradoja. Ninguno de los dos lo comprende: yo, porque no comprendo lo que tú crees, tú, porque tampoco comprendes lo que puedes y, de hecho, haces...

Disparar.

Matar.

Aniquilar.

No hay palabras, ni poderes, ni creencias, ni comprensiones posibles. Sólo hay un temblor interno, una mirada incrédula, una marea insensata y un núcleo humano desvastado por un impulso casi irrefrenable de violencia.

Y sólo hay otro nuevo mártir en la acera.

Carla de Oyarbide

¿?

Lugar: Santuario de Shoenstatt, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina

Otros carteles divisados rezaban –aproximadamente- de la siguiente manera:

-->Prohibido ingresar con animales, cortar ramas y/o flores

-->Lugar de silencio y oración


¿Qué tiene que ver el chancho con la luna?

¿Qué tiene que ver el rocío de una flor con el flan con dulce de leche que te comiste de postre este mediodía?

¿Qué tienen que ver Los Rolling Stones con la estratosfera?

¿Qué tiene que ver el dedo meñique de mi mano derecha con el gas que acabó de expulsar mi vecina Rosa?

Y así hasta el cansancio, el hastío o la hora de la muerte…

¡Por favor! Este cartelito que vi esta hermosa tarde de primavera me dejó perpleja: parece que no sos bienvenido a la fraternal comunidad mariana ni la Virgen te quiere más si vestís short o ropa de playa… ¡Es genial! ¡La estupidez humana es inconmesurable!

Moraleja: El poder de tu espíritu, el valor de tu fe, el amor de tu corazón y la devoción de tu alma solo valen si vestís chaqué o trajecito sastre…

¿Qué tendrá que ver el espíritu, la fe, el amor y la devoción con un short de playa? La verdad, no lo sé…

Carla de Oyarbide

Esto sí que es loco (cuanto menos, extravagante), cuántas veces habrás deseado en esos días de tremendo calor tener un ventilador portátil para llevar allí a donde vayas o, mejor aún, tener un sistema de ventilación incorporado en alguna parte de tu cuerpo (más aún cuando sales a ejercitar o a correr y el sol te da de lleno en medio de la cabeza)… Bien, parece que éste no ha sido sólo tu sueño, siempre hay alguien que nos lleva la delantera, y ¡que no espera para hacer sus sueños realidad!

Tenían que ser los japoneses, siempre tan “updated” en todo lo relacionado con las nuevas tecnologías y las búsquedas experimentales para hacer la vida un poco más cómoda y liviana: ¿será así también en este caso? Mmmm, al ver esta innovadora y refrescante chaqueta me pregunto para qué quieres colocarte una si hace 30 o más grados centígrados (y a la sombra)… ¿no sería mejor, tal vez, llevar puesto sólo una musculosa? Ah, claro, ignorante de mí, debe ser un sistema de aire acondicionado interno (bueno, sólo parece ser un pequeño ventilador) similar al de los automóviles.

En fin, no pueden negar que es, cuanto menos, muy extraño y curioso. ;-P

Vía Vitadelia

(El motivo principal de esta entrada es para autolinkearme un post de Vitadelia!!, jajaja) Ahora sí, me siento realizada y puedo ir a dormir en paz (igual no deja de ser una chaqueta extraña, no??)

Carla de Oyarbide
Estamos a poco más de un mes de las elecciones, tanto nacionales como provinciales y locales, en el caso de la ciudad en la que vivo (Mar del Plata). En unos 30 días tendré que ir a cumplir con mi deber ciudadano y, la verdad, no sé para qué lado correré –bueno, sé para qué lado NO correré-.

Hace ya más de un par de meses que los políticos –de toda clase y estofa- están lanzados de lleno en su campaña política. Hay algunos de ellos que han dejado en “stand by” sus actuales funciones de representante legislativo o símil para pasear su rostro renovado y trajecitos sastre por las principales ciudades del mundo…

Hay otros que, si bien también han cambiado, retocado o mejorado (algo) su imagen para estar más al tono con las exigencias estéticas que reclama esta época de pura apariencia y nada de sustancia, lo sobrellevan un poco menos pomposamente.

Más allá de esas imperceptibles anomalías (¿dónde se vio que un presidente en sus funciones se encargue de hacer campaña para su esposa? ¿O que un gobernador hiper cuestionado en su propia provincia siga adelante diciendo que está 100 por ciento preparado?)… Digo, más allá de estos hechos fortuitos, pequeños percances que hacen de nuestra querida Argentina lo que hoy, grandiosamente, es… ¿Qué cominos me importa ver tu cara por todas partes? No quiero mi ciudad ni mi provincia ni mi país empapelados con tu cara sonriente, seria o frígida. Miles de pesos, dinero –que sabrá Dios de donde sale realmente- diluido en tinta de imprenta… Y nuestros chicos y abuelos se siguen muriendo de hambre…

Yo, como ciudadana que está a punto de emitir su voto, de hacer una elección, quiero, por lo menos, como mínimo, ver tus propuestas, tus ideas, tus políticas… no me importa tu foto –todas tan horrendas, todas tan poco naturales…-

Imagino las sesiones de fotos:

-Fotógrafo: A ver, a ver, Señor/a X, mire un poco hacia la izquierda, por favor, levante más el mentón… Así, sí… mmm, no, a ver sonría un poco, tenemos que dar una imagen más amigable…

-Candidato X: ¿Así está bien?

-Fotógrafo: A ver, Luisita vení por favor, vení a retocarle un poco el maquillaje al Sr/a…

-Candidato: ¿Bueno, pero no dijo usted que se puede retocar después?

-Fotógrafo: Sí, sí… pero igual tenemos que tratar de que ya salgan bien, hay que cuidar el maquillaje, las luces… A ver, probemos desde este otro ángulo…

¡Qué porquería!! Me da mucha gracia...

No me interesa ver tu primer plano patológico, ni los poros abiertos de tu piel ni el botox recién inyectado… quiero ver tus propuestas –y no metiéndome en tu sitio web, sino al alcance de todos, ¿algo en esos mismos afiches tal vez?-. Quiero ver, saber de algún modo, enterarme de tu plan de gobierno, de que políticas pensás implementar para resolver o, cuanto menos, menguar los problemas más acuciantes, esos que hace años, décadas que no se solucionan: cómo pensás disminuir la pobreza, lograr una mayor igualdad y mejor reparto de la riqueza, terminar con la inseguridad, lograr que haya salud, que haya insumos en los hospitales, que los maestros cobren un salario digno, que ir al supermercado no sea una carrera contra los precios, que el sistema impositivo no siempre perjudique a quiénes menos tienen, que no haya tanta brecha entre los ingresos y los egresos, etc., etc., y miles de etcéteras más…

Repito, no me importa tu cara, quiero ver tus propuestas. Y tampoco quiero meras enunciaciones color rosa, quiero políticas en concreto, estrategias viables, políticas de verdad…

¿O te creés que porque tengas una cara así o asá, me vas a convencer?

¡NO!!!!

Carla de Oyarbide
Auch, crash, boom, bang (uy me salió un viejo tema de Roxette, ¿se acuerdan de Roxette? Jaja)… Vien, el motiBo de este post es para salBar un poco, al menos, al hidioma espanNiol! Jajaja

Nooooo! No puedo escribir con semejantes horrores de ortografía, ni en chiste…

Este es un pequeño listado de errores (u horrores), confusiones o descuidos que me canso de ver por doquier, sobre todo por estos pagos cibernéticos:

* Flor de despiole se hacen por ahí con –precisamente- ahí y hay. No es tan difícil: “Hay”, viene de haber, “hay dos kilos de pan en la alacena” o “hay mucha gente con errores ortográficos”, por ejemplo. Mientras que “Ahí” es un adverbio de lugar y como tal, indica lugar: “Ahí está Juana” o “Ahí hay manzanas” (te metí las dos especies en una misma bolsa, jajaja). ¿Se comprendió? No es tan problemático…

* Ufff… otro despiole universal con “Has” y “Haz”. Paso a diferenciarlos lo más brevemente posible: “Has”, verbo auxiliar que deriva de “haber” –en segunda persona del singular- que compone la forma verbal del pretérito perfecto. Bien, dicho en castellano criollo: se usa cuando te referís a una acción realizada por algún fulano, al cual te estás dirigiendo, pero que aún perdura de algún modo en el presente. Ejemplo: “Has comido como un porcino”, “Has corrido demasiado hoy, mirá tu cara, da lástima”…

Mientras que “Haz”, forma imperativa de segunda persona del singular del verbo hacer. “Haz lo que te digo”, o “haz como Juan te ha dicho, es la mejor opción que tenés”. ¿Más claro, ahora? Tampoco es tanto embrollo…

* Otra cosa que veo a más no poder en todo foro que pispeo, comentario webero que leo o chat… ¿Qué es eso de k en vez de la letra q, o de la palabrita que? Sí, ya sabemos que el idioma realmente se ha metamorfoseado en un tecnidioma o algún conjunto reducido –lo más pequeño posible- de signos repetidos, gracias a la explosión de la red de redes, la Internet… Pero más allá de Internet y la tecnología, ¡esto es puro producto de la vagancia mental y manual de los seres humanos! Claro, tipear –y pensar un poco antes de hacerlo- cuesta y no es para cualquiera, jijiji.

* “Bizarro”, ¿saben lo que significa bizarro? Aquí la definición brindada por el diccionario de la Real Academia Española:

(De it. bizzarro, iracundo).

1. adj. valiente (esforzado).

2. adj. Generoso, lucido, espléndido.

¿Qué tiene que ver esta definición con el significado con el cual generalmente se lo utiliza?: como algo extravagante, raro, extraño… Esto sería más bien entonces un galicismo (extranjerismo derivado del francés) pero que no es correcto…

* No es visteS, terminasteS, hicisteS… es viste, terminaste, hiciste. La segunda persona del pretérito indefinido en sus tres conjugaciones se compone con el sufijo verbal “ste”.

* Sobretodo: es un abrigo. Sobre todo: es un adverbio que, por lo general, se utiliza como conector… “No te pongas ese sobretodo, es anticuado”/ “Me encantan los gatos, sobre todo, los muy peludos”.

La lista podría seguir extendiéndose hasta ocupar todo lo largo de este blog… pero como ya me cansé (siento el cerebro, literalmente, exprimido) y creo que ya he cumplido, al menos en pequeña proporción, con mi propósito de salbar o aser halgo por el rikisimo hidioma espaniol que tan vapuleaó tá (¡que HORROR! Jaja) será hasta la próxima entrega. Tengan todos un bello día, yo me voy a comer una sanaoria (¿o era zanahoria?, uy, ya no sé) con mi nuevo amiguito Donkey, se los presentó:

=)

Carla de Oyarbide
Ayer escribí sobre lo bonito o alentador que es el hecho de que ya se esté acercando la primavera: los pajaritos, los árboles florecidos, el calor, los días más agradables y decenas de hermosos etcéteras más. Pero también, atención: un silencioso y demoledor fantasma se hace presente con mayor intensidad…

Esta mañana, mientras tomaba unos mates con mis viejos, hojeaba –como todos los domingos- el diario, más específicamente, la revista del diario Clarín, es decir, la Viva… Desde el vamos, la cosa no comenzó muy bien: empecé dando exclamaciones de horror al ver la supuesta moda de primavera que se aproxima que, honestamente, me parece espantosa. Sin embargo, esto no fue nada comparado con el horror (o asco, o lástima) que me provocó ver el incesante maratón gráfico de esqueléticas modelos con las cuales se presentaban todas estas nuevas tendencias fashion.

Más o menos, tras respirar y morderme ligeramente el labio inferior, lo logré sobrellevar. Hasta que, de repente, al seguir avanzando en la revista –que ya me estaba cansando, por lo que cada vez pasaba sus páginas con mayor velocidad- me topé con esta foto, que, increíblemente, es parte de la última campaña de una marca de indumentaria femenina de Argentina:

Al verla me quedé como una estúpida mirándola, porque no podía creerlo… Y empecé a pensar en tantas cosas:

Primer y omnipresente pensamiento que no podía apartar de mi mente: ANOREXIA y BULIMIA - ANOREXIA y BULIMIA - ANOREXIA y BULIMIA

-Dos enfermedades bien distintivas de la era superficial y paradójica en la que vivimos: están por un lado los que se mueren en Tucumán –y otras varias provincias argentinas más, claro- por desnutrición, y por el otro, una gran cantidad de adolescentes y jóvenes –que ya no son sólo mujeres, cada vez se presentan más casos en varones también- que caen en las redes de esta triste enfermedad.

-Los medios de comunicación también se me aparecieron en toda su crudeza -de hecho tenía en mis manos una revista, considerada de pé a pá, masiva-. Y sí, en la televisión, en el cine, en las revistas, en los grandes afiches publicitarios de las calles, en TODAS partes se muestra, como si fuera lo más normal y saludable del mundo, cuerpos –en este caso si son, generalmente, femeninos- que ostentan una extrema delgadez, absolutamente enfermiza y "repugnante".

-Y enseguida pensé en que nuestros adolescentes son el grupo etáreo más vulnerable frente a este tipo de trastorno: están en plena etapa de crecimiento, de formación de su personalidad, en búsqueda de su identidad y en medio de esta tarea tan difícil -vivencial y esencial- no hacen más que recibir por doquier bombardeos incesantes (que les manda su propia sociedad) de culto a esta estética irreal –y, por lo general, no sólo inalcanzable sino también y, por sobre todas las cosas, malsana-.

----> Según datos oficiales, en la Argentina, 1 de cada 25 jóvenes sufre de algunos de estos trastornos alimentarios. Un dato de por más alarmante.

La anorexia y la bulimia no son chistes ni sólo una imagen espectral en una gráfica publicitaria, puede dejar graves secuelas en el organismo:

-Amenorrea: las mujeres dejan de tener el ciclo menstrual, lo que repercute también de manera negativa en sus huesos, lo que da lugar a:

-Debilitamiento general de los huesos, que en casos extremos puede llegar a causar una osteoporosis temprana.

-El sistema cardíaco también se menoscaba: se han detectado numerosos casos en adolescentes de “corazones pequeños”. No olvidemos que el corazón es un “músculo” más, así como se pierde masa muscular en el cuerpo, el corazón también se reduce y debilita. Por lo tanto, el ritmo cardiaco también se ve alterado.

A estos problemas –los más graves- se les deben sumar muchos otros más como posibles úlceras de estómago y esófago, deterioro dental, caída de cabello, sequedad en la piel, anemia, bajo rendimiento físico e intelectual, etc., etc. Además de todo un cambio de conducta que puede derivar en irritabilidad, apatía, depresión, angustia, violencia...

---->Otro dato más que importante: entre un 5 y un 15 por ciento de los casos de bulimia y anorexia terminan de manera trágica e irreversible: se cobran la vida de los enfermos.

Como nada es casual en la vida, miremos esta otra cifra que tan significativa es para ilustranos un poco mejor el panorama actual de las cosas: desde 1960 hasta el 2000, hubo un aumento en la Argentina del 300 por ciento en casos de anorexia.

Y mientras las empresas de ropa, los modistos de renombre, las marcas de cosméticos, perfumes, y todo aquel que quiera “vender” su producto o “llegar” de alguna forma a la gente común, a la opinión pública, lo hagan con este modelo enfermizo de mujer inexistente (o que pronto lo será, literalmente, si sigue con su enfermedad) las cifras seguirán su curva ascendente.

Es importante que de una vez por todas se tome conciencia de la gravedad del caso, se deje de machacar con tanto culto estúpido a una figura inhumana. No es broma: la salud de tantas chicas y chicos, y de tantos adultos también, está en juego, y en uno muy peligroso.

Se acerca el verano y el pavor antikilos recrudece...

Sólo pido, por el bien de la humanidad, basta de modelos esqueléticas y anoréxicas, ¡por favor!

*Ah, y la ley de talles ¿en dónde quedó??

Carla de Oyarbide
Aclaración: El título se debe a la archi culta frase que se ha puesto tan de moda en boca de modelos, artistas y especímenes varios. "Y bueno, nada"... ay! me saca!

Guau, increíble como pasan los días, las semanas, los meses… sólo escribo algo para que no me acuses –le digo a Retazos- de abandono, jamás te abandonaré, es más, te estoy extrañando, pero las obligaciones contraídas me llaman!!

¿Será posible que no pare de llover en este país? Hace cinco días que en mi ciudad llueve rabiosamente –extraño adjetivo para la lluvia, pero que creo ilustra bien el modo en que la lluvia cae… cae… cae… con cierta rabia-.

A una semana de la primavera, ¡qué lindo! (aunque acá la primavera casi no existe, ya sabemos, el otoño se prolonga hasta mediados o fines de octubre, fácilmente). De cualquier manera, los ánimos cambian –algo al menos- la gente ya se ve distinta (Si? se ve distinta?! Mmmm, todos seguirán con sus caras largas, con sus miradas preocupadas…) En fin… dice la lengua popular por ahí que es linda época para enamorarse (¿¿??) jua, jua… lindo chiste, aunque la esperanza es lo último que se pierde… =)

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Carla de Oyarbide
Los supermercados modernos son, sencillamente, patéticos. Sobre todo los argentinos y en esta época tan poco estable en la que estamos viviendo. Entrar en uno de ellos es ingresar a un mundo cerrado, repleto de ruidos insoportables, gente deambulante y un sinfín de góndolas y estantes saturados de cajitas, paquetes, plástico, nylon y, claro, alimentos y “alimentos” en su interior.

Un supermercado es un mundo, y estar allí es sentirse un poco Alicia en el país de las Maravillas… (What??) Sí, es sentirse un poco allí por la atmósfera un tanto fantasiosa -fantasmagórica- que envuelve el lugar, por esa sensación de irrealidad que te provocan esas luces malditas, que bien puestas están, ya que logran cabalmente con su cometido: adormecerte e hipnotizarte un poco más para que compres sin pensar, para que llegue un punto en el que no sepas bien ni que estás haciendo ni quién sos...

Y sí, te quieren vender una realidad irreal de mil maravillas...

Por esto mismo estar en un “templo de los víveres y otros objetos no tan necesarios” tiene su calidad de imagen "impresionista": todo y todos parecen dibujos -un tanto difusos, vaporosos, fugaces-.

Pensé en Alicia y en su país… y en realidad, no sé bien porqué… Será por ver tanta sucesión infinita de infantes por doquier que no pude dejar de pensar en ciertos "cuentos infantiles"...

Calculo que sólo se puede comparar un supermercado –donde consumí la bella tarde tormentosa de ayer- con el país de las Maravillas, si se lo mira después de un terremoto, de una devastación o de un incendio fulminante...

Diría más bien entonces que un supermercado es el país –o poblado- de las ardillas (todas con sus miradas entre sorprendidas y cansadas, bocas glotonas y de grandes dientes incisivos, ¡listos para hincar!) o, podría decir que es el país de los malvaviscos (así, bien yankies y atestados de azúcares y colorantes).

En fin, no sé pero se me apareció el cuento inmortal (que tanto ha dado que hablar) de Caroll –sólo como otro ejemplo del incongruente funcionamiento de mi mente-. Busqué los capítulos en que se divide la historia, modifiqué sus títulos un poco -de cualquier modo, intenté conservar cierta similitud sintáctica y fónica, alguna rima asonante al menos, aunque, más allá de inusitados esfuerzos, en algunos ítems no lo logré como quería- y elaboré mi propia lista de capítulos por el país de las ardillas, o de los malvaviscos. He aquí como quedó:

La Original:

1. Descenso por la madriguera

2. En un mar de lágrimas

3. Una carrera en comité y un cuento largo y con cola

4. La habitación del Conejo Blanco

5. El consejo de una Oruga

6. Cerdo y pimienta

7. Una merienda de locos

8. El croquet de la Reina

9. Historia de la Falsa Tortuga

10. La Cuadrilla de la Langosta

11. ¿Quién robó las tartas?

12. La declaración de Alicia.

Mi lista del súper:

1. Ascenso por la escalera –para entrar-

2. En un mar de personas

3. Una carrera contra los precios y un cuento largo y con cola.

4. La perdición del Cajero Banco.

5. El cortejo de una Chusma.

6. Cerdo y pimienta

7. Una mañana, tarde o noche de locos –según la hora a la que vayas-.

8. El malabar de la Ama (de casa).

9. Historia de la Falsa Oferta.

10. La Cuadrilla de la Caja.

11. ¿Quién me robó las últimas monedas?

12. La maldición de Doña Rosa.

;-)

Carla de Oyarbide
Estoy reestructurando y rediseñando la cara de mis blogs (bueno, con ENORME auxilio de Brenda)... estoy tratando de entender algo de html... wow, todo un desafío, jaja... O sea, que por un tiempito habrá ciertas "desprolijidades" por estos lados... lo siento, ya las iré arreglando. =)
Carla de Oyarbide
Pensar en volver, justo ahora, cuando aún veo allí la luminosidad límpida que refulge detrás de ese horizonte azul que me invita a seguir un poco más… sólo un poco más hasta que sienta que el oxigeno se extingue por completo de mis pulmones. Sí, lo sé, es una insensatez. Sólo otra más, en mi gran collar de insensateces cromadas –doblemente estúpidas, por el mero hecho de permanecer todas juntas, en orden y escondidas, pendiendo como dentelladas de mi largo cuello-.

¿Por qué será que siempre que estoy por llegar a la meta me tiemblan los pies y quiero desmayarme, sin más, y despatarrarme allí mismo, en el medio de la acera –caliente por el sol- ante esas decenas de ojos que me miran? –sí, sé que no me miran pero yo quiero creer que sí- Otra insensatez.

El horizonte, el sol y la acera, absurda conjunción de esta tarde. Mientras el mar –con cierto letargo obsceno- llega a lamer la orilla de estas playas del Atlántico, mis piernas se mueven muy rápido, mucho más que el compás un tanto apático que marcan todos esos otros cuerpos “extraños” que van y vienen –en pares, tríos o pequeñas manadas- por todo lo largo y lo ancho de la costanera.

Es pasar, raudamente, por al lado de ellos, y oír sus bocas chapucear frases –por lo general, no muy llenas de profundidad ni sentido-: que qué linda estás, que cuánto falta mamá para llegar a tomarnos el helado, que quiero llamarlo pero no me animo, que… en fin, miles de palabras que se me quedan pegadas por un tiempo y se suman a mi collar de insensateces…

Todos ustedes, “extraños” sin distinción, todos ustedes en par, tríos o pequeñas manadas que disfrutan como yo –eso espero- de esta bella tarde de sol. Primer día de septiembre y Mar del Plata nos regala esta bella tarde…

Ustedes, en par, tríos o pequeñas manadas: los infaltables “tortolitos”, las familias con numerosos vástagos chillones y movedizos, la pareja de viejitos lindos, los deportistas, los que andan en patines, el grupete de adolescentes –siempre escandalosos, como para no percatarme de vuestra presencia-. En fin, todos… y yo, caminando –como otras tantas veces- sola por esta costa con vistas al majestuoso Atlántico…

No, no voy ausente… no lo parezco, pero voy atenta a vos, a ustedes, al horizonte, al sol y a la acera. O.K, debo reconocerlo, voy en mi mundo, pero en mi mundo ustedes son parte de mi topografía. En mi mundo está también mi collar de insensateces, -sí, el que va pendiendo sobre mi pecho y que ahora también cuenta con sus frases entre sus cuentas cromadas (hermosa cacofonía)- que aunque esté oculto detrás de la ropa lo podés ver reflejado en mi rostro –mi cara me delata ante ustedes sin un ápice de piedad-.

Una bella tarde de sol en la ciudad, una vez más: ustedes, yo, el horizonte, el sol y la acera.

Ah, lo olvidaba, por suerte el oxigeno no se extinguió, del todo…