Carla de Oyarbide

Se espera que en un futuro cercano, en unos tres años quizá, Egipto cuente con un nuevo museo, y no de cualquier índole: se tratará del primer museo submarino, que será construido con el objetivo de poder dar a conocer y hacer accesible a la gente la cantidad de tesoros que estas tierras conservan bajo sus aguas, en las costas del Mediterráneo.


El lugar en donde se emplazará esta particular iniciativa es en donde se ha hallado hace unos años el Palacio de Cleopatra, ubicado en una isla contigua en donde también se cree se erigía antaño el mítico faro de Alejandría, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Hoy en día, este punto se localiza cerca de la Nueva Biblioteca de Alejandría.

Su diseñador es el arquitecto Jacques Rougerie, experto en estructuras submarinas y espaciales. Según se sabe, este curioso museo submarino además de las ruinas del Palacio de Cleopatra, que quedó bajo el mar tras un terremoto producido en el siglo IV d. C., también permitirá ver restos de embarcaciones que han ido quedando sumergidos con el pasar de los siglos, tanto del antiguo mundo griego como del romano.

Con respecto al Palacio de Cleopatra, se puede decir que fue descubierto hace unos años y que constituye una de las estructuras marinas hechas por el hombre más grandes del mundo antiguo. Asimismo, en estos hallazgos se han hallado otras piezas históricas de gran valor, como estatuas y esfinges, objetos de la época y, como se dijo, también restos de lo que se cree fue el increíble Faro de Alejandría.


Como todo este patrimonio de la humanidad se encuentra bajo el agua, y sacarlo de allí podría significar ponerlo en peligro, se ha decidido entonces hacer el camino contrario: es decir, que si este tesoro no puede ir hacia el hombre, entonces el hombre puede ir hacia estos tesoros (parafraseando la frase que vincula la montaña con Mahoma), y la forma más adecuada encontrada fue la construcción de un museo submarino.

En cuanto al diseño que tendrá, Jacques Rougerie ha ideado un modelo con cuatro velas de fellucas, por lo que remitirá entonces a los tradicionales navíos que surcaban las aguas del Nilo. Para poder ingresar al museo, habrá un sitio en la costa desde donde los visitantes serán llevados a la parte submarina a través de túneles de fibra de vidrio, y en donde habrá una construcción alrededor de las ruinas para que todos puedan visualizarlas.

Se espera que, una vez aprobado el proyecto y se cuente finalmente con el financiamiento, en unos tres años, Egipto se convierta entonces en el primer país del mundo en tener un museo submarino. Sin dudas, será otro gran atractivo que estas misteriosas y magnéticas tierras tendrán para ofrecer a sus turistas.
Publicado originalmente en Termómetro Turístico