¿Cuántas veces has intentado ya? ¿crees que has fracasado?... ¿No será, quizá, que encaras hacia el lado equivocado?, ¿qué te has posicionado en el ángulo incorrecto?
Si aún eres un "niño", muy pequeño, indefenso, aquél que es débil, ignorante... y si ni siquiera puedes hablar claro... son esos balbuceos indescifrables que ensombrecen y "exasperan" a "tu otro niño".
Y cuanto necesitas de tu madre. Tu madre, esos cálidos brazos que te acogían, su tibio regazo que te acunaba, sus tiernos besos que te trasmitían confianza... esa misma confianza que hoy has perdido, esa misma fe que ya no posees...
No seamos hipócritas ni contradictorios... si eres niño, ¿por qué ya no juegas? ¿es que has perdido el valor de jugar?
Y si más maduro y "adulto" eras en tu verdadera infancia... porque tenías ese valor de jugar y conocías la frescura de una sonrisa, sabías divagar en tu mundo de fantasía, sano, espontáneo, libre... te impregnabas del placer resultante de la inocencia; inocencia hoy prácticamente desaparecida, inocencia empañada por una gris neblina adúltera...
Debes darte cuenta que no es tan hostil el mundo, toma conciencia que tu eres quien tiñes de hostilidad tu vida al olvidarte que siempre hay segundas oportunidades, al no creer ya en ti mismo y en tus sueños, al haber bajado los brazos y dejar tu cabeza gacha...
¡Mira! eleva la mirada... ¿qué ves? ¿no hay un cielo limpio y claro?... ¿no está allí el sol brillando como siempre?... ¿no puedes verlo? o es que ¿no te has quitado ese molesto velo?... ¡sacatelo ya!
¿No oyes el canto de los pájaros? ¿no ves que interpretan melodías especialmente creadas para tu goce?
¿Por qué te ha "trastocado" en ése adulto insípido? ¿Dónde has guardado tu luz?... Debes redescubrirla, si no quieres ser un simple organismo que respira, come y deambula en el sin sentido... Te doy un humilde consejo: brilla, expándete, libérate... o ¿te has olvidado que ésa es tu naturaleza?...
Si tu esencia es mayor que el reflejo de la noctámbula luna en el calmo mar primaverla, si eres más grande, mucho mayor que el inmenso firmamento que hoy es testigo y "llora" a causa de tu infelicidad...
¡Despierta! Ya has dormido demasiado... tus piernas se han acalambrado de tanta inútil "inacción", si el largo letargo ha anquilosado tus huesos... Nadie vendrá y ocupará tu lugar, es tuyo, ¡tu vida! y es tu voluntad y tus ganas quiénes te moverán y te harán redescubrir la belleza que supera cualquier intento de descripción...
Retorna a tu primer estado de niño, aquél que es fuerte y desea libremente jugar... crear... crecer... evolucionar... y deja a ese ficticio adulto infantil que duerma, duerma y no vuela a despertar... él no te ha servido, sólo te ha enceguecido, enceguécelo hoy tú a él...
Paciencia, date tu tiempo, trátate con cariño, como lo harías con un niño, con ese niños que es dulce y es travieso... No olvides que estás aprendiendo, no lo olvides... nunca es tarde y siempre es posible, sólo depende enteramente de ti, de tu corazón de verdadero Niño...
Azulina

