Carla de Oyarbide
Chorreón del Monje… o Torreón del Choreo

Se supone que el Torreón del Monje, en Mar del Plata, constituye todo un emblema de esta ciudad costera, quién con sus más de cien años de vida ha visto, desde sus alturas impunes con vistas al Atlántico, el paso de décadas que transcurrieron desde aquélla Belle Époque, pasando por los años de la masificación del turismo, hasta llegar a nuestros días, y ser postal así, cada día, de esta bella Ciudad Feliz.

Año 2008… como se dijo, décadas han pasado desde que Ernesto Tornquist lo donara al pujante pueblo de Mar del Plata… sin embargo, hoy ni la magia ya es tal la leyenda ni el Torreón significa lo que era…

Lo cierto es que este último sábado estuve, junto a una amiga, en el Café del Torreón del Monje: nos sentamos en una de las mesitas del balcón-terraza para descansar, tomar un cafecito y, sobre todo, apreciar la vista del mar que desde aquí es hermosa (esto es indiscutible)…

Sin embargo, una desagradable sorpresa nos llevamos al recibir nuestro humilde pedido: dos cafés con dos medialunas…A una conclusión unánime llegamos: quiénes tienen la concesión –que no tengo idea quiénes son- deberían ser menos ladrones y brindar mejor calidad… y cambiar los pocillos, ¡por Dios!

Los cafés vinieron en pocillos llenos de fisuras y viejos (un desastre) y las medialunas debían tener una antigüedad de, como mínimo, 5 días…

Esto no hubiera sido taaan terrible si te lo regalaban: pero no, señores, nada de regalo, sino un afano (literal), el café, 5 pesos, y cada medialuna, ¡1,50 pesos!!! Un verdadero robo…

Porquería, porquería, y encima, cara… por Dios.