Carla de Oyarbide
Sería algo así como la archiconocida frasecita: “Hola, vengo por el aviso”… Lo de hoy fue más bien un “Hola, vengo por el Casting…”

Locación: Hotel Miglierina, Belgrano 2367, Mar del Plata.

Hora aproximada: 11 de la mañana.

Primera parada: Calle, sobre Belgrano.

-¡Hola!, disculpáme, ¿hay que hacer esta cola para el casting?

-Sí, creo que sí…

-Ah, pero ¿no averiguaron?…

-Eh, no sé, vimos que la gente está acá, entonces nos ubicamos.

La típica: “Vi luz y entré” ó “Hago lo que la masa hace…”

¿Tan difícil es preguntar??

Ok, encaro yo… Pregunto a los que están más adelante: “Sí, hay que esperar, creo…”

¡Otra vez un “creo”! Miro hacia el interior de la entrada, a través de la puerta de cristal y veo a una jovencita, con típica actitud de Bellboy -sólo que era más bien una Bellgirl- de pie, con una mano sobre el pomo de la puerta y la otra por detrás de su cuerpo. Comprendo, ella es la encargada de mantener aún a la gente fuera del lugar. Todavía no está preparada la gente encargada de realizar el casting.

“Conocida productora de Buenos Aires convoca hombres y mujeres para importante publicidad para España… bla bla bla”.

¡Al fin un nuevo rodaje en la ciudad!: comentario entre las chicas que me rondan…

-Ah, sí, sí…

Yo sólo sé que hace tiempo que les ando siguiendo el rastro a las productoras publicitarias de Buenos Aires: que mail, que foto, que llamé a varias, a otras fui personalmente durante mis breves estadías en Capital, etc., etc. Pero nunca nada… (Miento una vez recibí noticias de una: nada más y nada menos que de Elencos y Elenquitos, pero por los malditos parciales de una carrera que encima luego dejé, tuve que decir que NO!!). Nunca más volví a recibir noticia alguna.

Casi tres horas de espera afuera, charla de por medio, risas, bostezos, bizcochitos, el que siempre mira con curiosidad o se te acerca y pregunta qué hay acá, y José Meolans que pasa como si nada por la vereda de enfrente, acompañado por otros dos muchachos corpulentos (después me enteré que hay un campeonato aquí en la ciudad), entran a almorzar a Montecatini, y yo que los piecitos se me van solitos, ¡qué ganas de ir a hacerles compañía!, pucha…

¡Qué pedazo de cuerpo! Debo reconocer que quedo un poco atontada luego de semejante visión –sí, un poco más de lo que ya soy de manera natural-.

Al fin la "Bellgirl" nos hace pasar. Otro rato adentro.

Segunda parada: Toma de datos personales relevantes, nombre, documento, altura, bla bla. El flaco que me atiende escribe el infaltable papel blanco con mi nombre y mi número: soy la 106. Luego me entregan el precontrato para firmar. Lo tomo en mis manos, comienzo a leerlo y mis ojos salen a unos cuántos centímetros de sus respectivas órbitas. No voy a especificar detalles, pero puedo resumir diciendo que es una muy agradable sorpresa con respecto a las condiciones y “cachet”.

Todavía me encuentro acomodando los ojos en su lugar, en mi caso, tarea nada sencilla…

Leo, releo, firmo. Vamos al tercer piso donde se harán las fotos y, “creo”, pruebas de cámaras.

Tercera parada: Nos recibe un muchacho muy simpático y espontáneo. “V + F”, escribe debajo de mi número. Nos explica: V+F significa que te tomamos las fotos y hacemos el video ahora, y “F” sólo es que hoy te sacamos fotos nada más, y –a lo mejor- te llamamos para hacer prueba de cámara para más adelante.

Luego de escuchar esto ya estoy feliz… Al menos, no he venido tan al cohete.

Cuarta parada: Fotos con cartelito blanco con nombre escrito con fibrón indeleble. ¿Sonrío, no sonrío? Mmmm… ¿se me notará la cara de dormida? ¿tendré el pelo muy alborotado?... Bla, bla, bla mental.

Quinta parada: ¿Sala de video? Y sí, aunque digamos mejor salón de usos múltiples del hotel transformado en un pequeño estudio de video…

Me encanta, recuerdo mis pasos por DeporTEA, cuando teníamos televisión, las luces, la cámara –no parece gran cosa esta camarita, no soy especialista en videocámaras, pero parece una pequeña moderna de las de ahora ¿?¿?, mejor no aclaro, que oscurezco, jaja-.

Y acá empieza lo más divertido. Veo a los que pasan antes que yo, y me divierto. Cuando llega mi turno, como si nada, me sorprendo a mí misma lo tranquila que estoy. Hago lo que me piden: otra vez mirar a cámara con cartelito estilo presidiario, perfiles, presentación y como no podía ser de otra manera, un pequeño “acting”, según lo que te indiquen. En mi caso, tuve mi “Romeo” (al cual le llevaba más de 20 cm de estatura, jaja), estamos enamorados y miramos el horizonte que está sobre la pared blanca a unos 6 o 7 metros, en un ángulo de 45 cm hacia la derecha, justo al lado de donde me parece que hay una cocina, hermoso momento, estamos felices y admiramos la belleza del lugar en el que nos encontramos (todavía me estoy preguntando dónde es qué estoy).

“Perfecto chicos, gracias” –obvio no te van a decir que no te la creíste ni vos mismo, ja ja-. Aunque yo sí me la creí, por un momento me enamoré de mi “Romeo” de 1.60 metros, de rostro inocente y cuerpo un tanto escurrido. =)

En fin, nueva y buena experiencia…

¡Quiero hacer esa publicidad!!!!!

Me apasiona ese mundo… tanto el “delante de cámaras” como el “detrás de cámaras”…

¡Y encima Meolans almorzó sin mi, se fue y no me esperó!!! Pucha…

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