Chiquita, usted que siempre se ha caracterizado a lo largo de su extensa carrera por sentar a su mesa personalidades célebres y destacadas del quehacer nacional, tales como artistas –con mérito y talento propios-, políticos de trayectoria o con cierto poder de decisión en la vida institucional del país, especialistas en determinadas materias –sean científicos, ideólogos o intelectuales varios-, etc., ¿qué es lo que le ando pasando últimamente?
¿Se le han acabado las ideas?
¿No cuenta con un equipo de producción acorde a sus deseos y expectativas? –usted tiene autoridad como para hacerse escuchar, o ¿no?-
¿La edad le ha quitado algo más que la lozanía de su piel?
¿Se ha convertido en una cholula sin vuelta atrás?
¿Ha entrado en la vorágine enfermiza de la lucha por el rating? –cosa tan poco fiable, arbitraria y maleable-
O será que…
¿Ha recibido algún tipo de… a lo mejor, censura? ¿Algunas “instrucciones”, “advertencias” o “recomendaciones” poco saludables?
Mmmmmm… No lo sé, señora Mirtha Legrand, pero sus mesas ya no son lo que solían ser…


