Carla de Oyarbide

Necesitás dinero para:

-Imprimir y fotocopiar los requeridos currículum vitae.

-Revelar, imprimir y/o fotocopiar la foto carnet o de rostro, por lo general, y/o de medio cuerpo y/o cuerpo entero para aquéllos trabajos en donde cuenta, por sobre todas las cosas, tu apariencia física -sobre todo en el caso de las mujeres-.

-A su vez, fotocopias de: las tres primeras páginas de tu documento, la libreta sanitaria, el comprobante del número de CUIL, el comprobante de buena salud, de buena conducta a veces también, tu partida de nacimiento, tu título de estudios y demases, tu registro de conductor otras veces… una boleta paga y otra impaga, la primera página de tu agenda y tu última carta de amor –Ah, ¡no, de esto último creo que todavía no!!-.

-Alguna carpeta, folios o sobres varios para llevar y presentar toda la papelería antes mencionada.

-O bien, es posible, que arremetás también la búsqueda online, lo que te significará invertir tiempo y dinero en Internet.

-Tener ropa presentable (¡la buena presencia siempre debe decir: Presente!) y calzado acorde también.

-Una colonia, perfume, antitranspirante o al menos, desodorante de ambientes para colocar sobre tu piel y/o ropa y oler agradablemente. (Igual no lo hagás a la francesa por favor)

-Si tenés auto, para el combustible, si no tenés auto, para los boletos de colectivo o taxis o lo que sea que te tomés –a no ser que caminés, lo que representará a su vez mayor desgaste de la suela de tus zapatos- para ir a las entrevistas y para volver posteriormente.

-Algún paquete de pastillas, caramelos o chicles para tener siempre aliento fresco y matar el aburrimiento mientras esperás tu turno –si optás por el chicle recordá sacártelo antes de pasar a la entrevista, no queda bien estar masticando enfrente del Gerente o Símil de R.R.H.H de la empresa, ¿viste?-.

-Si te tienen un rato largo esperando, lo que suele suceder, y te dio hambre tendrás solo dos opciones: o dejás que tu estómago ruja, aúlle o ladre y que las personas que te rodean miren buscando quién es el responsable de esos extraños ruidos o invertís tus últimas chirolas en algún paquete de galletitas o algún otro comestible.


Necesitás además armarte de mucha paciencia para soportar:

-Llenar y llenar formularios con miles de preguntas e inquisiciones mínimas sobre tu persona, tu estudio, tu experiencia laboral y tu vida en general.

-Enviar una y otra vez el CV a distintos lugares (sitios de Internet, consultoras, direcciones de correo, electrónico y postal, etc.)

-O sino también, recorrer en persona uno y otro sitio en el cual considerás que podés tener la posibilidad de dejar tus datos con el propósito de que alguien se apiade de vos y te tenga en cuenta en alguna futura búsqueda de personal (Aquí agreguemos también el costo del transporte o de la suela de tu calzado).

-Llegado el momento de las entrevistas, para pasar por todaaas las instancias que son requeridas: grupal, de a dos, personal, individual, colectiva, en la oficina, en tu casa, en la calle, con el de la Consultora, con el de la empresa, con el gerente, con el de la limpieza, con quién será tu superior inmediato, etc. etc. (algunos me parece que no van tampoco, pero bueno, más o menos se siente un poco así… je je je)

-Esperar a que se comuniquen con vos –si lo hacen- para darte una respuesta, de acuerdo si tu perfil “encajó” o no con el perfil buscado…

Y por último, necesitás también:

-Unas cuantas velas para encender a todas las vírgenes, los santos, los mártires, los beatos, los dioses, etc., etc.

-Varias estampitas…

-Algún teléfono de algún brujo o parapsicólogo para hacer algún sortilegio que te ayude…

NO, es CHISTE, je…

Sólo acordáte de:

-Creer en vos mismo. Confiar.

-Perseverar y no bajar los brazos.

-Rezar y tener fe (en lo que sea que la tengas, no importa…)

-Pensar siempre en positivo.

-Y no te olvidés que todo sirve, de todo se aprende… =)