Los escándalos que merodean a la agencia espacial moderna más poderosa parecen no tener tregua –y sobrepasar por años luz la imaginación más exaltada-: sumado a la novela pasional protagonizada por la ex astronauta americana Lisa Nowak, al robo de computadoras portátiles por parte de varios de sus miembros que justificaban su “sorprendente desaparición” aduciendo que se perdían –sí, así como así- en el espacio, y a los extraños sabotajes que se descubrieron recientemente, ahora también se supo que varios astronautas se “entonan” a la hora de emprender su ascenso al espacio…
Así se dio a conocer en un informe elaborado por un comité independiente que fue publicado ayer en la revista especializada Aviation Week’s and Space Technology.
Según lo informado se pudo comprobar que al menos “en dos ocasiones los astronautas habían bebido tal cantidad de alcohol antes de volar que los médicos y sus colegas hicieron objeciones en cuanto a la seguridad de dichos vuelos", lo que de cualquier manera no fue impedimento alguno para que salieran en etílica travesía por el espacio exterior.
Lo mejor de todo es que en esta investigación -que más allá de haber sido elaborada por un grupo independiente fue solicitada y avalada por la misma NASA- se confirmó que en la agencia espacial no se realizan evaluaciones psicológicas rutinarias a su personal. Si bien sí se les practican previamente a aquéllos aspirantes que desean formar parte de este organismo, una vez incorporados, no se les vuelve a pedir ningún estudio posterior.
Por ello, no nos ha de sorprender que surjan las Nowak o los que arrojan las notebooks al espacio cuando ya no funcionan más o aquellos que en algún lunático sueño hollywoodense se sacaron lindas –e históricas- fotografías en un plató… je je je.


