(Disculpen mi “argentinada”, pero de otra forma no me sale)
Debe ser cierto que cuanto más dinero, más fama, más éxito (¿éxito?) y más más todo se tiene, más al dope se está, y más perdido también. Estas chicas made in USA ya no saben ni donde están paradas –o sentadas o, lo que es peor aún, acostadas-… aclaro, no lo digo con ánimo de mofarme ni con aire de hiper moralista. En realidad, sólo me dan pena, y dar pena creo que es una de las peores cosas que uno puede despertar en otros…
Sí, ya sé, mejor me ocupo de mí misma, ¿no?
Y ellas sí que saben de penas: todas relacionadas con tóxicos varios –sea alcohol, sean drogas-, con las juergas trasnochadas, con automóviles último modelo que recorren a toda velocidad las autopistas del país icono de
Sí, me refiero a este grupo de jóvenes norteamericanas surgidas de la “alta sociedad” (o Alta Suciedad, me adhiero a Calamaro): Paris Hilton, Lindsay Lohan (¡sí, la protagonista de Herbie, a toda marcha!... ¿se habrá compenetrado demasiado con el personaje?), Nicole Richie, Britney Spears… que encima han sido presentadas, vendidas o utilizadas por la misma media como “modelos” a seguir… ¡My Lord!!
La cuestión es que las chicas no dejan de ser uno de los tragos principales (con alcohol, obvio) de todo programa de chismes, revista, sitio de internet, etc., etc., que anda deleitándose por ahí. Es, realmente, una pena.
Y si pienso en Britney, supuesta Princesa del Pop, no puedo evitar que se me venga a la mente
A modo de conclusión debo admitir que: ¡Estoy cansada de
Foto tomada de www.killsometime.com


