Carla de Oyarbide
Debo reconocer que tengo muchos defectos, ya sea en lo concerniente a mi personalidad externa como a mi mundo interno, defectos que están vinculados, en definitiva, con la manera de relacionarme tanto con las otras personas como conmigo misma…

Una de mis falencias mayores (además de muchas veces carecer del tan valioso poder de síntesis, sobre todo al escribir) es la de oscilar entre dos estados extremos: el de tomar literalmente lo que me dicen o lo que leo al pie de la letra, y el del total desvarío que puede llegar a lindar con la locura.

Está de más manifestar que este defecto (que en realidad son dos, aunque interconectados) es bastante engorroso y problemático: en numerosas ocasiones puedo verme involuntariamente envuelta en situaciones poco cómodas o enredarme en interminables malentendidos, todo lo cual me lleva a sentirme un poco “fuera de foco”.

De cualquier manera, debo agradecer a un “algo” –que no puedo dilucidar bien si es un fenómeno telúrico, cósmico o divino- que logra el milagro de que pasado ese primer –y angustioso- momento, ya sea de absorción completa y literal del dicho, frase o enunciado en cuestión, o de extrema interpretación figurativa o metafórica, encuentre (no sin un esfuerzo denodado previo) una especie de término medio que me permita continuar con la convivencia en sociedad y evite que termine literalmente internada en un hospicio.

Esta tarde, por ejemplo, buscaba algunas noticias en internet (para mantenerme algo informada, nada más) y me topé con los siguientes titulares:

-He aquí lo que ellos suscitaron en mí-

-Leve descenso de la imagen positiva de Kirchner, que igual se mantiene muy alta

Lo primero que llegó a mi cerebro –y no comprendió- es la conjunción de los términos “leve”, “descenso” con “imagen” y “positiva”. ¿Cómo se le ocurre exigirle al descenso que “leve”?, si leva, no puede descender. ¡No entiendo!

¿A qué imagen se refiere? A la imagen de Kirchner, que es una sola,… ¿o no?... ¿cómo es eso de que una imagen sea positiva?... ¿Se refiere a la fotografía ya impresa y no al negativo?

¿O la imagen positiva es él y la de descenso es… ¡Alicia! o viceversa?

Sí, son iguales, ji ji ji, sólo que Alicia es mujer…

“Que igual se mantiene muy alta” (¿¿??)… Sí, ya sé que Kirchner se mantiene, ya está grandecito, en edad de mantenerse por sí solo, de hecho, así lo hace, y muy bien.

“Muy alta”: ¡Ah, ya sé!, usa tacos como Cristina… Mmm, no, no creo.

- Último libro de Harry Potter bate récord de ventas en Gran Bretaña


Caramba, ¿cómo saben que es el último libro? Debe haber sido una labor muy tediosa llegar a la certeza de que era el “último libro”, realmente admirable.

No sé quién es Harry Potter, pero tiene nombre de portero o de alfarero, pero ha de ser alguien con muchos libros, eso seguro.

Tampoco comprendí bien en un primer momento eso de “bate récords de ventas”… ¿cómo se bate un récord? Uyy, no lo imagino, golpeando o revolviendo un récord… ¡y de ventas!... de aquéllos lugares fantásticos donde hace varios siglos ya, en la época de los caballeros andantes, de amores platónicos y de grandes hazañas (pienso en el Quijote, o, ya que nos estamos refiriendo a Gran Bretaña, me puedo remontar al modelo pre-parodia de Lancelot, por ejemplo) iban estos grandes aventureros en búsqueda de un plato de sopa caliente y de un colchón (aunque sea de paja) para pernoctar… Increíble.

Creo que algo no interpreté bien… ¡ups!


-La prensa elogia la supremacía de Argentina en la categoría Sub 20

Éste sí que me desconcertó. ¡La prensa! ¡auch! Me da escalofríos pensarlo: que la prensa elogie la supremacía de Argentina es para preocuparse… ¿cómo podés elogiar con una prensa?, ¿cómo metés la supremacía en una prensa?, ¿cómo comprimís la supremacía en una de esas máquinas? Ay, no puedo imaginarlo… y me duele a mí, intuyo cómo le debe doler a Argentina…

“Categoría sub 20”: encima ¡es menor!, pobre Argentina, todavía no alcanzó la mayoría de edad y le halagan su supuesta superioridad metiéndola en una prensa… Así es este mundo, en cuanto ven que tenés talento (y si sos joven todavía peor), te bajan de un hondazo… qué le vamos a hacer.

En fin, para lo único que me sirvió leer los titulares es para cada vez comprender menos mis mecanismos internos y corroborar que mi problema es grave: una cosa es que todas esas ideas locas o imágenes estúpidas pasen por mi cabeza en menos de una fracción de segundo, pero otra muy distinta es tener que reprimirlas y evitar a toda costa que se exterioricen… ¡es que no quiero que mi imagen descienda aún más!, ¡es que todavía soy joven y no quiero que me encierren en una venta ni me compriman en una prensa!