Sí, a partir de ahora, y cada tanto (tampoco es cuestión de saturar mi blog de artículos "periodísticos") iré incorporando notas que escibrí en su momento con el único objetivo de sacarme una P (Publicable - aunque siempre hay un objetivo más trascendente) y aprobar la carrera... de periodismo general. Objetivo logrado sin grandes sacrificios -con toda humildad, claro-, aunque de por más infructífero... AUCH, GLUP, BUAH
Aquí va entonces, la primera entrega:
Un escrito de pasado y corazón
“La hora sin sombra” es la última novela publicada por Osvaldo Soriano antes de su muerte, y fiel a su estilo narrativo innovador y muy personal, es una búsqueda en la memoria de sucesos pasados, de momentos y emociones, de constante ida y vuelta en el tiempo, y de sugestivos juegos entre la experiencia individual del narrador y de un momento histórico crucial para el país, aquellos locos años de gobierno peronista.
La narración es en primera persona y tiene numerosos indicios autobiográficos. Alterna episodios del recuerdo, relatados en pasado, con sensaciones y reflexiones del autor contados en presente, en el instante mismo en el que escribe. El protagonista es un escritor –bien puede ser Soriano- que sale de viaje por distintos lugares de
Un hijo adulto, lleno de fantasmas, frustraciones, incertidumbres y anhelos, en búsqueda de su padre moribundo que escapa del hospital “con las tripas afuera”. La novela es una especie de reivindicación de la imagen paterna, que más allá de sus defectos y desaciertos, siempre estuvo. Un padre un tanto excéntrico, soñador, que deliraba con construir “una ciudad de cristal en el corazón de
También es interesante como en la novela se compara esta obsesión paterna con el proyecto truncado de convertir a
La otra cara de la historia la constituye la figura materna, que al contrario de la anterior, es casi ausente, enigmática, más idealizada, imaginada. Todo este viaje sin rumbo ni punto fijo, de travesía rememorativa, de recuperación de la identidad, del origen, se matiza en el relato con el propio proceso subjetivo de la creación literaria, es decir, es el escritor quien comparte con el lector su percepción sobre lo qué escribe y cómo lo escribe.
Osvaldo Soriano nació un 6 de enero de 1943 en Mar del Plata, allí vivió tan sólo hasta los tres años, luego, similar a lo contado en “La hora sin sombra”, vagó por distintas ciudades del país como consecuencia del trabajo de su padre, quien era empleado de Obras Sanitarias de
“El Gordo”, como lo llamaban sus allegados en lo afectivo, es un escritor singular, que se forjó entre redacciones de diarios, el exilio y sus noches en vela en compañía de sus escritos y de alguno de sus infaltables compañeros felinos. Trabajó en revistas como “Primera Plana” o periódicos como “
Dos de sus novelas fueron llevadas al cine por el director Héctor Olivera: “No habrá más penas ni olvidos” (1978) y “Una sombra ya pronto serás” (1990). Otras de sus obras son “Cuarteles de invierno”, escrita en 1980 desde su exilio en París a causa de la dictadura militar de Jorge Rafael Videla, “A sus plantas rendido un león” (1986), y las recopilaciones de crónicas periodísticas, relatos, cuentos y otros escritos como “Triste, solitario y final” (1973), “Artistas, locos y criminales” (1984), o la última editada antes de su fallecimiento, “Piratas, fantasmas y dinosaurios” (1996).
Soriano, como su novela “La hora sin sombra”, es un camino abierto de encuentros y desencuentros, de huidas y de regresos, de utopías e ironías, de realidad y misterio, de hombre y de dioses, de musas inspiradoras que juguetean y revolotean expectantes por liberar su gracia, su arte, por volcar en su lector, todo su corazón.
Carla de Oyarbide


