Me he preguntado muchas veces qué es realmente la amistad, y también si existe algo tal, he intentado hacer una lista de cuáles son las características que hacen que una determinada relación sea o no amistad... pero no he tenido mucho éxito en mi empresa.
–en realidad, nunca serví para no sentirme de alguna forma cercana a alguien-.
Pienso en mi primera “amiga”, en aquélla compañerita de la escuela primaria que luego se convirtió en mi primera confidente, compinche y aliada. Fue ella la primera persona con la que compartí momentos, miradas, palabras más o menos tontas y silencios cómplices fuera del círculo de mi familia…
Yo era una niña, muy tímida, poco sociable y en mis primeros años de escuela intimé sólo con esa otra niña, muy parecida a mí en esos aspectos… ¡cómo olvidarla! Compartimos todos nuestros años de estudio, crecimos juntas, aprendimos muchas cosas, tuvimos nuestros momentos de felicidad, de tristeza, de cercanía espiritual, de indiferencia y hasta de cierto alejamiento… hoy, la veo, pero muy cada tanto… de cualquier manera, sé que está en mí como un símbolo, como un tatuaje en medio del pecho… fue mi primera amiga, y a pesar de diferencias, sigue siendo importante.
Luego la vida te va presentando nuevas personas (gracias a Dios, y uno también que va abriendo el corazón a nuevos seres) y vas conociendo otras personalidades, otras afinidades, otras formas de ser, otras formas de entender la vida y de compartir… y de cada una de esas personas uno se nutre, aprende… y es tan hermoso.
Siempre creí mucho en mi intuición, y en estos casos le he hecho caso ciego a su susurro, a su llamado secreto… cada nueva amistad que sembré fue por pura intuición: cada vez que una nueva persona (posterior Amigo) se me presentó la acepté sin más al momento… siempre ha sido como un “flechazo”, un abrirme confiadamente, un fogonazo que me ha hecho sentirla cerca e íntima desde un primer momento, como si la conociera de toda la vida… ahora que lo pienso es bastante loco, pero siempre ha sido así –y si no me equivoco, jamás me falló esa intuición, jamás me decepcionó…
Justo hoy, en este día del amigo, pienso y vuelvo a pensar en que casi todas las personitas que llamo mis “amigas” están lejos físicamente, y sí, no voy a mentir, duele… pero sé que están siempre conmigo, en sentimiento… Una vez escuché o leí la frase que dice que lo importante no es estar con alguien, sino en alguien, y realmente es así… podés estar con personas al lado, pero sentirte sola, o podés estar sola (nunca se está solo, de cualquier manera… aunque uno sea duro de entender y quiera empeñarse en creer que sí) pero muy acompañada en sentimiento, rebosante de gratitud y de amor hacia esos seres especiales, que, en definitiva, es lo único importante.
Las vueltas de la vida han hecho que cada uno siguiera su rumbo, su camino, y está bien, así tiene que ser, porque el verdadero amor es desapegado, es libre y omnipotente… y las barreras físicas, en realidad, no cuentan…
...Aunque claro que también es lindo sentir la tibieza de un abrazo sincero, la extensión de una mano abierta sobre el hombro o la mirada cariñosa de un amigo… aunque claro que también es hermoso compartir una charla, un café o una canción con aquellas personitas especiales y sentir su presencia, su cercanía, su energía…


